División en la UE bloquea sanciones contra Israel por asentamientos ilegales
La Unión Europea enfrentó este martes una profunda división interna que le impidió alcanzar un acuerdo para imponer nuevas sanciones contra Israel por los asentamientos ilegales en Cisjordania. A pesar de las fuertes presiones de varios países miembros, los 27 estados no lograron consensuar medidas punitivas contra el gobierno israelí.
Países divididos frente al acuerdo comercial
Durante una reunión de ministros de Exteriores en Luxemburgo, España e Irlanda lideraron la petición para suspender completamente el acuerdo de asociación entre la UE e Israel que data del año 2000. Este tratado establece una zona de libre comercio condicionada al respeto de los derechos humanos y principios democráticos.
"Hoy Europa se juega su credibilidad", declaró el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, quien exigió un debate urgente sobre la suspensión del acuerdo que afecta aproximadamente 5.800 millones de euros en exportaciones israelíes.
Sin embargo, Alemania e Italia se opusieron firmemente a cualquier medida que afectara las relaciones comerciales con Israel. "No había en la sala apoyo para esta medida", reconoció la jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, tras la reunión.
Argumentos en contra de las sanciones
El jefe de la diplomacia alemana, Johann Wadephul, calificó la propuesta como "inapropiada", mientras que su homólogo italiano, Antonio Tajani, argumentó que bloquear un acuerdo comercial no constituye "una herramienta útil, ya que equivale a golpear a toda la población israelí".
La suspensión total del acuerdo de asociación requiere una decisión unánime de todos los países miembros, un umbral imposible de alcanzar dada la oposición de potencias europeas clave. Incluso una suspensión parcial de disposiciones comerciales necesitaría el apoyo de 15 de los 27 estados miembros que representen el 65% de la población de la UE.
Países que exigen acciones más firmes
España, Irlanda y Eslovenia firmaron una carta conjunta exigiendo la "revisión" del acuerdo UE-Israel. "Si no lo hacemos, nuestra credibilidad se perderá", advirtió Albares, quien cuestionó: "¿Qué más tiene que pasar para que la Unión Europea se vea sacudida por las violaciones sistemáticas del derecho internacional y de los derechos humanos cometidas por Israel?"
El presidente francés, Emmanuel Macron, reconoció por su parte que es "legítimo" cuestionar el acuerdo si Israel no modifica su política. Suecia y Francia distribuyeron antes de la reunión un documento pidiendo a la UE adoptar medidas más enérgicas para limitar las relaciones comerciales con los asentamientos ilegales.
Contexto del endurecimiento europeo
La actitud de los países europeos se ha tornado más crítica tras varios acontecimientos recientes:
- La invasión israelí a la Franja de Gaza
- Las últimas ofensivas militares en Líbano
- La aprobación, hace tres semanas, de una ley que instaura la pena de muerte exclusivamente para palestinos
La UE representa el principal socio comercial de Israel, siendo Alemania uno de los principales proveedores de armamento al país hebreo.
Otras iniciativas bloqueadas
La Comisión Europea también propuso hace varios meses sanciones contra colonos extremistas en Cisjordania, pero el veto de Hungría ha impedido hasta ahora cualquier decisión al respecto. Esta situación refleja las profundas divisiones dentro del bloque europeo respecto a cómo abordar el conflicto israelí-palestino.
Mientras tanto, algunos ministros buscan alternativas para presionar a Israel ante la imposibilidad de alcanzar consenso sobre el acuerdo comercial. "Es importante aumentar la presión sobre Israel", afirmó el ministro de Exteriores neerlandés, Tom Berendsen, añadiendo: "El objetivo no es suspender la sección comercial. El objetivo es un cambio de comportamiento en Israel, y en eso es en lo que estamos trabajando".
Posición internacional sobre los asentamientos
Los asentamientos israelíes en Cisjordania son considerados ilegales según el derecho internacional por las Naciones Unidas y gran parte de la comunidad internacional, aunque Israel rechaza esta interpretación. Los palestinos aspiran a que Cisjordania forme parte de un futuro Estado independiente, una perspectiva que se ve comprometida por la expansión continua de los asentamientos.
La incapacidad de la UE para tomar medidas concretas evidencia las tensiones entre los principios diplomáticos europeos y los intereses económicos y políticos de sus estados miembros, dejando en evidencia las limitaciones del bloque para actuar de manera unificada en conflictos internacionales complejos.



