Las redes de salud en Oriente Medio continúan bajo presión a pesar del alto el fuego que comenzó hace tres semanas entre Irán y Líbano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó que la escasez de medicamentos, hospitales fuera de servicio y riesgos sanitarios no han desaparecido.
Situación en Líbano
Según el informe más reciente del organismo, la situación más complicada se vive en Líbano, donde seis hospitales y 46 centros de atención primaria permanecen cerrados. Esto ocurre principalmente en zonas donde Israel ordenó evacuaciones. Aunque oficialmente hay un cese al fuego, la OMS advirtió que sigue siendo inestable.
En los últimos días, los enfrentamientos han repuntado en regiones del sur del país y en el valle de la Bekaa, dejando al menos 15 personas muertas y 31 heridas en apenas tres días. A esto se suma la situación de miles de personas desplazadas: cerca de 115 mil siguen viviendo en refugios, donde, aunque no se han detectado brotes epidémicos importantes, el riesgo sigue presente por el hacinamiento y las condiciones en las que se encuentran.
Panorama en Irán
En el caso de Irán, el panorama es ligeramente distinto. La relativa calma tras el alto el fuego permitió a la OMS bajar el nivel de riesgo de un brote de sarampión de “muy alto” a “alto”, tras revisar los niveles de vacunación en el país.
Ayuda internacional
Desde que comenzó el conflicto, la OMS ha enviado ayuda médica a la región con un valor aproximado de 3 millones de dólares, en coordinación con el Gobierno de Emiratos Árabes Unidos. Este apoyo ha alcanzado a cerca de siete millones de personas. A pesar de estos esfuerzos, la agencia internacional insiste en que la crisis sanitaria sigue activa y que el impacto del conflicto continúa afectando el acceso a servicios básicos de salud en la región.



