Francia descartó contagios de hantavirus en 26 personas que estaban bajo observación, luego de que todas las pruebas médicas realizadas dieran negativo. Así lo informó la ministra de Salud, Stéphanie Ritz, este jueves. Los individuos habían sido sometidos a análisis preventivos tras sospechas de exposición al virus, pero los resultados confirmaron que ninguno presenta infección.
Vigilancia médica continua
A pesar de los resultados negativos, las autoridades sanitarias francesas señalaron que los pacientes continuarán bajo seguimiento médico estricto. Se les realizarán pruebas tres veces por semana, aunque a partir de ahora los resultados solo se comunicarán públicamente en caso de que alguno dé positivo. La decisión busca mantener un control epidemiológico sin generar alarma innecesaria, al tiempo que se garantiza la vigilancia constante sobre posibles nuevos casos.
El hantavirus y su transmisión
El hantavirus es una enfermedad que se transmite principalmente a través de roedores infectados, mediante contacto con su saliva, orina o excrementos. En casos excepcionales, puede transmitirse entre personas, pero para ello es necesario un contacto estrecho y prolongado. Algunas variantes, como la Andes, han demostrado capacidad de contagio humano a humano, lo que ha generado preocupación en brotes recientes en América Latina. Sin embargo, la mayoría de los casos registrados en Europa se relacionan con exposición ambiental a roedores.
Contexto global y el brote del crucero MV Hondius
La vigilancia en Francia se enmarca en un escenario global donde varios países han reforzado sus protocolos de detección y respuesta ante brotes de hantavirus, especialmente tras el caso del crucero MV Hondius, que generó contagios en distintos continentes y obligó a la OMS a coordinar medidas de emergencia. Las investigaciones se centraron en Ushuaia, Tierra del Fuego, donde los primeros pasajeros infectados realizaron excursiones antes de abordar el crucero. Autoridades sanitarias identificaron un vertedero a cielo abierto en las afueras de la ciudad, habitado por roedores y aves migratorias, como un entorno propicio para la propagación de enfermedades zoonóticas.
Origen del brote y cepa Andes
Dos turistas neerlandeses, que posteriormente fallecieron, habrían visitado esa zona durante una actividad de observación de aves. El contacto con partículas contaminadas por excrementos y orina de roedores es la hipótesis más sólida sobre el origen del contagio inicial. El brote fue atribuido a la cepa Andes del hantavirus, considerada la más peligrosa porque, a diferencia de otras variantes, puede transmitirse entre humanos en condiciones de contacto muy cercano. Aunque la OMS subrayó que el riesgo para la población general es bajo, la posibilidad de transmisión interhumana obligó a aplicar protocolos de aislamiento más estrictos. La cepa Andes provoca un síndrome cardiopulmonar severo, con una tasa de letalidad que puede alcanzar hasta el 50%. Este factor, sumado a la movilidad internacional de los pasajeros, convirtió el brote en una emergencia global.



