La organización internacional Igualdad Animal ha emitido una alerta sobre el papel de la ganadería industrial en la propagación de enfermedades como la influenza aviar. Esto ocurre tras registrarse más de 2,100 brotes en granjas de aves destinadas al consumo humano y la eliminación de más de 140 millones de ellas entre 2025 y 2026.
Informe de la OMSA
Según el último informe de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA), publicado en mayo de 2026, la enfermedad se ha extendido a 64 países, alcanzando nuevas regiones y especies. Entre febrero y marzo de 2026, se reportaron brotes en América del Sur, una zona históricamente menos afectada. El organismo sanitario advierte que los riesgos sanitarios están aumentando y propagándose con mayor rapidez.
Sistemas intensivos y eliminación masiva
Debido a la alta densidad poblacional de aves como gallinas y pollos en granjas industriales, la detección de un caso de influenza aviar lleva a la eliminación masiva de las aves. Esta es una característica propia de los sistemas intensivos, que confinan a un gran número de animales en espacios reducidos, aumentando el riesgo de transmisión de enfermedades y condiciones insalubres.
En su reporte, la OMSA explica que cuando las aves de una granja dan positivo al virus, la medida de contención más utilizada es el 'stamping out', que implica eliminar a todas las aves presentes en las instalaciones. Esta práctica provoca la eliminación masiva de animales, estén o no infectados, y evidencia la naturaleza reactiva de un sistema que actúa cuando el daño ya es irreversible. Según la OMSA, cada año, el 20% de los animales criados para consumo es eliminado o muere por enfermedades, muchas de ellas prevenibles.
Los métodos más utilizados para la eliminación de aves en granjas intensivas son la asfixia con CO₂, la espuma de alta expansión y la ventilación forzada con calor VSD+, que consiste en cerrar los galpones, elevar la temperatura y reducir la ventilación hasta provocar la muerte.
Datos de Estados Unidos
Un análisis de Igualdad Animal con datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos revela que 3 de cada 4 gallinas que fueron sacrificadas durante los brotes de influenza aviar de 2025 estaban confinadas en sistemas de jaulas, diseñados para explotar al mayor número de aves en el menor espacio posible. Durante enero y febrero de ese año, más de 30.1 millones de gallinas fueron sacrificadas en ese país.
Dulce Ramírez, Directora de Igualdad Animal México, señaló que la ganadería industrial está poniendo en riesgo la salud pública y provocando la eliminación masiva de animales. A pesar de ello, el sistema protege a las empresas, que en muchos casos reciben indemnizaciones o compensaciones cuando ocurren estos brotes. Las consecuencias las siguen pagando los animales y la sociedad.
La próxima pandemia está en las granjas
La OMSA advierte que alrededor del 60% de las enfermedades infecciosas humanas conocidas tienen origen animal, y que el 75% de las enfermedades emergentes provienen de animales. Además, el virus de la influenza aviar ha demostrado capacidad para infectar a múltiples especies, incluidos mamíferos. Desde 2025, los casos en vacas han sido reconocidos como una enfermedad emergente.
A pesar de estos riesgos, solo el 20% de los países evaluados por la OMSA cuentan con legislación que aborda explícitamente el bienestar animal, lo que refleja un vacío estructural en la prevención de crisis sanitarias.
Muchos de estos casos y la eliminación de animales son prevenibles; sin embargo, el modelo dominante sigue siendo reactivo y los recursos solo se movilizan cuando los brotes ya están en curso. Dulce Ramírez afirma que la ganadería industrial no solo implica un enorme sufrimiento animal, sino que también representa un riesgo creciente para la salud global.
El informe de la OMSA concluye que el costo de cerrar la brecha es conocido, pero el costo de ignorarla ya lo estamos pagando.



