El aire de la Ciudad de México, conocido por ser un desafío para los lanzadores debido a su altitud, no intimida a Mason Miller. El cerrador estelar de los Padres de San Diego, quien ha mantenido una racha de 33 entradas y dos tercios sin permitir carrera desde agosto de 2025, se prepara para la MLB México Series contra los Diamondbacks. Este viernes, Miller convivió con niños de la Liga Olmeca, firmando autógrafos y lanzando pelotas suaves, mostrando una faceta amable que contrasta con su poder en el montículo.
Una racha histórica
Miller igualó el récord de la franquicia de los Padres establecido por Cla Meredith en 2006, tras retirar la novena entrada sin daño en el Coors Field de Denver. En sus últimas 24 apariciones, ha ponchado a 56 de 77 outs, demostrando un dominio absoluto. "Empatar una marca está bien, pero quiero ir por el siguiente peldaño", declaró Miller. Su consistencia ha sido clave para que los Padres lideren la MLB en remontadas después de ir perdiendo por cuatro carreras o más.
Viviendo con diabetes tipo 1
El mayor desafío de Miller no está en el diamante, sino en su salud. Diagnosticado con diabetes tipo 1 en 2028, cuando estudiaba en la Universidad de Waynesburg, perdió 11 kilos y su rendimiento decayó. Gracias a un monitor continuo de glucosa Dexcom G7, ha logrado controlar su condición y recuperar su velocidad, convirtiéndose en uno de los cerradores más temidos de las Grandes Ligas. "Aprender a controlarla me ha dado disciplina", afirmó.
Un ejemplo para México
En México, la diabetes tipo 1 es un problema de salud pública. Miller, con su historia de superación, se convierte en un modelo a seguir. Durante su visita a la Liga Olmeca, firmó spikes, gorras y playeras, y pidió a los niños que nunca dejen de divertirse. Este fin de semana, en el estadio Alfredo Harp Helú, buscará reescribir los libros de historia de los Padres y dejar un legado en el país.



