Cuba denuncia impacto sanitario del bloqueo petrolero estadounidense
El gobierno cubano ha emitido una alerta sanitaria ante las graves consecuencias que está generando el asedio petrolero impuesto por Estados Unidos, una medida que según las autoridades de la isla está poniendo en riesgo especialmente a mujeres embarazadas y menores de edad.
Emergencia en la atención materno-infantil
El Ministerio de Salud Pública de Cuba (Minsap) reveló este martes que 32,880 embarazadas se encuentran en situación de vulnerabilidad debido a las limitaciones causadas por la escasez de combustible. La crisis energética ha generado afectaciones directas en la atención priorizada a la Salud Materno Infantil, con restricciones que incluyen:
- Dificultades en el acceso de gestantes a ultrasonidos obstétricos de seguimiento
- Limitaciones para realizar estudios genéticos y de bienestar fetal
- Complicaciones en el diagnóstico oportuno de malformaciones congénitas
"El déficit de combustible genera afectaciones significativas en la atención médica especializada que requieren tanto las embarazadas como los recién nacidos", explicó el Minsap a través de un comunicado oficial.
Pacientes vulnerables en situación crítica
La crisis sanitaria se extiende más allá de la atención materno-infantil, afectando a diversos grupos de pacientes que requieren cuidados médicos especializados:
- Pacientes oncológicos: Se han reportado limitaciones en la atención a personas con cáncer
- Diabéticos: Dificultades crecientes para obtener medicamentos y seguimiento médico
- Recién nacidos: Más de 61,830 menores de un año requieren atenciones especiales que se ven comprometidas
- Niños con necesidades especiales: Aquellos que requieren ventilación domiciliaria, aspiración mecánica y climatización enfrentan riesgos vitales
Las autoridades sanitarias cubanas señalaron que la escasez de combustible también está causando retrasos en la vacunación infantil y limitando la atención a urgencias médicas.
Origen y contexto del bloqueo energético
Estados Unidos estableció el bloqueo petrolero sobre Cuba desde enero, cerrando el suministro de petróleo venezolano y anunciando posteriormente, mediante orden ejecutiva del presidente Donald Trump, la imposición de aranceles a países que suministren crudo a la isla.
Para enfrentar esta situación, el gobierno cubano implementó un plan de emergencia que ha dejado la sanidad y el transporte en servicios mínimos, además de racionar severamente el combustible. Esta medida se suma a una crisis multifacética que Cuba arrastra desde hace seis años, caracterizada por:
- Escasez crónica de medicinas y alimentos
- Frecuentes apagones eléctricos
- Depreciación acelerada de la moneda local
- Crisis migratoria sin precedentes
El gobierno cubano atribuye esta situación crítica al endurecimiento de las sanciones estadounidenses, factores internos y el impacto acumulado de la pandemia de COVID-19.
Impacto en el sistema de salud
Las afectaciones al sistema sanitario cubano son profundas y multidimensionales. Además de las limitaciones ya mencionadas, se han reportado:
- Dificultades crecientes para obtener medicamentos esenciales
- Escasez de reactivos y material gastable para procedimientos médicos
- Limitaciones en el mantenimiento de equipos médicos especializados
- Problemas en la distribución de insumos médicos a lo largo del territorio nacional
"Estas afectaciones pudieran tener un impacto significativo en los más de 61 mil 830 menores de un año que requieren de atenciones especiales en esa primera etapa de vida", afirmó el Minsap en su comunicado, subrayando la gravedad de la situación para la población más vulnerable.
La crisis energética ha agravado aún más la ya crítica situación en Cuba, creando un escenario donde las cuestiones políticas tienen consecuencias directas y medibles en la salud pública de la población.



