Eutanasia en México: mayoría ciudadana a favor, pero freno legislativo persiste
En México, la eutanasia continúa siendo una práctica prohibida y penalizada como "homicidio por piedad", con sanciones que pueden alcanzar hasta 12 años de prisión según el artículo 312 del Código Penal. Sin embargo, una abrumadora mayoría de la población, siete de cada diez mexicanos, apoya su legalización para garantizar una muerte digna. Pese a este respaldo social, el Legislativo ha frenado repetidamente las iniciativas presentadas en la última década, manteniendo un vacío legal que afecta especialmente a pacientes terminales.
La Ley Trasciende: un esfuerzo por el derecho a morir con dignidad
La propuesta más reciente es la Ley Trasciende, una iniciativa ciudadana impulsada por Samara Martínez, una activista de 31 años que padece enfermedades crónico-degenerativas en etapa terminal. Presentada en octubre de 2025 ante el Senado, esta ley busca modificar el artículo 166 Bis 21 de la Ley General de Salud para legalizar el suicidio asistido o eutanasia. Su objetivo fundamental es devolver la autonomía a las personas con enfermedades sin cura, estableciendo un marco integral que garantice acceso seguro y equitativo.
Samara Martínez, diagnosticada con múltiples condiciones como lupus eritematoso sistémico y con una esperanza de vida reducida, argumenta que la iniciativa va más allá de dignificar la muerte: "Es un acto de justicia social". Señala que, actualmente, solo quienes tienen recursos económicos pueden viajar a países como Suiza para acceder a la eutanasia, convirtiendo este proceso en un privilegio de unos cuantos.
Apoyo social y obstáculos políticos
Una encuesta de 2022 realizada por la asociación "Por el Derecho a Morir con Dignidad" (DMD) reveló que el 72.7% de los mexicanos exige un cambio legal para aprobar la eutanasia, con un apoyo aún mayor entre jóvenes de 18 a 34 años (80%). A pesar de esta legitimidad social, la Ley Trasciende lleva cinco meses estancada en revisiones oficiales. La diputada Patricia Mercado, de Movimiento Ciudadano, partido que respalda la iniciativa, explica que garantizar el acceso universal a la eutanasia es un desafío, pero necesario para evitar desigualdades.
La ley establece criterios estrictos para su aplicación:
- Los solicitantes deben ser mayores de 18 años y estar en pleno uso de sus facultades mentales.
- Se requieren dos diagnósticos médicos independientes que confirmen una enfermedad terminal o crónico-degenerativa sin cura.
- La voluntad debe expresarse libremente por escrito ante Notario Público y refrendarse al menos cinco días después.
Además, incluye la objeción de conciencia para médicos, pero obliga a las instituciones de salud a proporcionar un profesional alternativo en un plazo máximo de 48 horas.
Retos culturales y regulatorios
Diego Valadés, investigador emérito de la UNAM, subraya que en un Estado laico como México, no se justifica imponer el sufrimiento a quienes no desean vivir en agonía. Aunque cerca del 80% de la población se identifica como católica, las estadísticas muestran que la ideología religiosa no se contrapone al apoyo social a la eutanasia. Valadés destaca que la lucha por una muerte digna ha avanzado en 18 países, como España y Canadá, pero en México el progreso ha sido limitado.
El avance más significativo hasta ahora es la aprobación de la voluntad anticipada, que permite decidir sobre tratamientos médicos para conservar la vida artificialmente. Sin embargo, esta práctica no está legalizada en todos los estados, y su aplicación a menudo depende de la notificación familiar, lo que genera inconsistencias. La eutanasia y el suicidio asistido aún enfrentan estigmas sociales que frenan su discusión tanto en el ámbito público como privado.
Para Samara Martínez, la Ley Trasciende no es una imposición, sino una expansión de la libertad: "No es una ley que habla de muerte, para mí es una ley de amor a la vida hasta el último suspiro". Mientras tanto, miles de mexicanos continúan esperando que el Legislativo actúe en consonancia con la voluntad popular y garantice el derecho a una muerte digna para todos.



