Tener un perro podría disminuir el riesgo de un infarto, según la ciencia
Tener un perro en casa no solo brinda compañía y alegría, sino que también puede ser un escudo vital para tu corazón. Estudios recientes revelan que esta relación especial reduce hasta en un 31% el riesgo de muerte por eventos cardíacos, gracias a cambios fisiológicos que benefician directamente al sistema cardiovascular.
El vínculo entre perros y la salud del corazón
La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) ha confirmado que la interacción con un perro altera positivamente la química sanguínea. Este vínculo ayuda al cuerpo a manejar mejor el estrés y el desgaste arterial, frenando la producción de cortisol, una hormona que inflama las arterias bajo tensión. En su lugar, se liberan sustancias protectoras como oxitocina y dopamina, que actúan como un bálsamo vascular.
Según un estudio publicado en Current Hypertension Reports, los beneficios incluyen:
- Menos mortalidad: Una reducción del 31% en el riesgo de morir por un ataque cardíaco o un derrame cerebral.
- Química del afecto: El contacto físico estimula hormonas que contrarrestan la ansiedad y protegen las arterias.
- Escudo contra el estrés: La presencia de la mascota disminuye la respuesta del sistema nervioso ante situaciones tensas, manteniendo un ritmo cardíaco estable.
- Presión bajo control: Acariciar a un perro baja efectivamente la presión arterial, sirviendo como un complemento natural para la salud.
Grupos que se benefician más de tener un perro
Aunque toda la población obtiene ventajas, ciertos grupos experimentan beneficios extraordinarios. Las personas que ya han sufrido un evento cardíaco, por ejemplo, reducen su riesgo de muerte en un impresionante 65% al tener un perro. Los adultos mayores, a partir de los 65 años, encuentran en la compañía canina un factor clave para mantener su salud cardiovascular estable, combatiendo el deterioro por edad y la soledad.
La American Heart Association (AHA) y un estudio en Frontiers destacan que:
- Sobrevivientes cardíacos: Experimentan una protección significativa contra recurrencias.
- Adultos mayores: La compañía animal se asocia con el riesgo cardiovascular más bajo.
- Personas solas: Encuentran en el perro una barrera contra la depresión, un factor tan peligroso como fumar.
- Niños en desarrollo: Crecer con mascotas puede reducir el riesgo de hipertensión desde la infancia.
Beneficios físicos y mentales de convivir con un perro
Tu perro actúa como un entrenador personal, empujándote a cumplir con la actividad física recomendada a través de paseos regulares. Este movimiento constante no solo quema calorías, sino que mejora la sensibilidad a la insulina y reduce el riesgo de diabetes. Los dueños de perros tienen cuatro veces más probabilidades de cumplir con los 150 minutos de actividad física semanal, y se observan mejores niveles de colesterol y un sistema inmune fortalecido.
En cuanto a la salud mental, cuidar de un perro ofrece un propósito ineludible, especialmente para adultos mayores. Estructura el día, reduce la percepción de aislamiento y facilita la socialización, suprimiendo hormonas de alerta y generando una sensación de seguridad y calma. La UNAM y estudios en Frontiers señalan que esto ayuda a combatir la ansiedad y la soledad, mejorando la estabilidad emocional.
Adoptar un perro es, en definitiva, una inversión en tu propia salud. Al abrirle la puerta de tu casa, introduces una técnica natural que cuidará de tu corazón y reducirá el riesgo de sufrir infartos y otros eventos cardiovasculares.