El Buró Federal de Investigaciones de Estados Unidos (FBI) ha reactivado una alerta internacional y mantiene una recompensa de 200 mil dólares por información que permita localizar y detener a Monica Elfriede Witt, una exagente de inteligencia de la Fuerza Aérea acusada de espionaje a favor de Irán.
Antecedentes del caso
La exmilitar, de 47 años y originaria de Texas, fue acusada formalmente en 2019 por un gran jurado federal de transmitir información clasificada de defensa nacional al gobierno iraní. Desde entonces permanece prófuga y es considerada una de las desertoras más importantes en la historia reciente de la inteligencia estadounidense.
Las autoridades estadounidenses decidieron reforzar la búsqueda en medio del actual contexto de tensión y guerra en Oriente Medio, argumentando que Witt podría continuar colaborando activamente con estructuras de inteligencia iraníes.
La exagente que desertó a Irán
Monica Witt sirvió durante más de una década dentro de la Fuerza Aérea de Estados Unidos como especialista en contrainteligencia y posteriormente como agente especial de la Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea. Durante su carrera recibió entrenamiento especializado en idioma farsi y participó en misiones clasificadas en Medio Oriente. Además, tuvo acceso a información considerada “secreta” y “ultrasecreta”, incluyendo identidades reales de agentes encubiertos y operaciones sensibles de inteligencia estadounidense.
De acuerdo con documentos judiciales, Witt abandonó Estados Unidos en 2013 tras asistir a conferencias organizadas en Irán, las cuales posteriormente fueron calificadas por el Departamento de Justicia como eventos de propaganda antioccidental. Aunque previamente el FBI la había advertido sobre los riesgos de sus vínculos con funcionarios iraníes, las autoridades sostienen que mintió a los investigadores y posteriormente desertó hacia Teherán.
Colaboración con Irán
Según la acusación federal, una vez instalada en Irán comenzó a colaborar activamente con el gobierno iraní y con miembros de la Guardia Revolucionaria Islámica, considerada organización terrorista por Washington. Las investigaciones señalan que Witt entregó información clasificada que comprometió programas de defensa nacional y puso en riesgo a personal estadounidense desplegado en el extranjero, así como a sus familias. También se le acusa de ayudar a identificar y rastrear a excolegas del aparato de inteligencia estadounidense.
“Monica Witt presuntamente traicionó su juramento a la Constitución hace más de una década al desertar a Irán y proporcionar información de defensa nacional al régimen iraní, y probablemente continúa apoyando sus actividades nefastas”, declaró Daniel Wierzbicki, agente especial a cargo de la División de Contrainteligencia y Ciberseguridad del FBI en Washington.
Búsqueda internacional
El FBI considera que la exagente todavía podría residir en Irán bajo protección del régimen y mantiene activa una campaña internacional para obtener información sobre su ubicación. El caso de Monica Witt continúa siendo uno de los episodios más delicados para las agencias de inteligencia estadounidenses debido al nivel de acceso que tuvo a operaciones sensibles y personal encubierto.
Expertos en seguridad consideran que la deserción de Witt representó un duro golpe para la contrainteligencia estadounidense, particularmente por la posibilidad de que información crítica haya sido utilizada por Irán para fortalecer operaciones de espionaje y vigilancia contra intereses de Estados Unidos en Medio Oriente.



