Fernando Tatis Jr.: el misterio de 43 juegos sin jonrón en MLB
Tatis Jr.: 43 juegos sin jonrón, el misterio de MLB

Fernando Tatis Jr., el pelotero de 340 millones de dólares que olvidó pegar jonrones, es el rostro más mediático de los Padres en México. Sin embargo, tras 43 juegos y 156 turnos, sigue sin volarse la barda. En la Ciudad de México, donde cada práctica de bateo parecía un espectáculo y cada swing levantaba teléfonos celulares, había una sensación compartida entre aficionados y rivales. Parecía cuestión de tiempo para que una pelota terminara en las gradas del estadio Alfredo Harp Helú.

La altitud de la capital mexicana suele convertir elevados rutinarios en amenazas de cuadrangular. Ahí han explotado ofensivas completas y han caído pelotas que en otros parques terminan en el guante de un jardinero. Pero Tatis se fue de México igual que llegó: sin jonrones. La imagen resume una temporada que ya empieza a transformarse en uno de los misterios más extraños de Major League Baseball.

Una sequía que desconcierta

El jardinero de los Padres, dueño de un contrato de 340 millones de dólares y uno de los talentos más explosivos de su generación, suma 43 juegos y 156 turnos sin conectar un cuadrangular. La sequía continuó este miércoles en la derrota 7-1 ante los Brewers, partido en el que volvió a buscar con desesperación un batazo largo que nunca llegó. Ni en Colorado, donde el aire liviano de Coors Field suele disparar estadísticas ofensivas, ni en la capital mexicana, donde la pelota vuela distinto, Tatis pudo romper la racha.

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“Va a suceder, he hecho buenos contactos, simplemente siento que la bola no está volando, pero no me preocupa. Lo importante es el equipo”, declaró Tatis a Excélsior a finales de abril. Desde entonces, la pelota sigue negándose a cruzar la barda.

De líder jonronero a anomalía estadística

Cuando los Padres le entregaron a Tatis una extensión de 14 años y 340 millones de dólares en 2021, la organización apostó por convertirlo en el rostro de la franquicia durante más de una década. Ese mismo año lideró la Liga Nacional con 42 cuadrangulares. Era eléctrico, impredecible y parecía capaz de cambiar un juego con un solo swing. Cinco años después, el panorama luce irreconocible.

Antes de la jornada de esta semana, 349 peloteros distintos ya habían conectado al menos un jonrón en la temporada. Tatis no aparecía en la lista. Los únicos jugadores con más de 150 turnos sin cuadrangular eran bateadores de perfil completamente distinto, como Chandler Simpson y Luis Arráez, conocidos por priorizar el contacto antes que la fuerza. Tatis pertenece a otra categoría. Su carrera fue construida sobre batazos violentos, swings agresivos y una capacidad natural para desaparecer pelotas. Por eso el desplome ofensivo desconcierta a toda la MLB.

El dominicano posee un OPS vitalicio de .854 desde su debut en 2019, cifra superior a la de figuras como Pete Alonso, Christian Yelich y José Altuve. Sin embargo, en esta campaña su OPS cayó a .611, ubicándolo entre los peores bateadores calificados de las Grandes Ligas. La caída resulta todavía más extraña porque el contexto ofensivo actual favorece los cuadrangulares. Aaron Judge y Kyle Schwarber amenazan con temporadas de 60 jonrones. Incluso jóvenes como Konnor Griffin ya empezaron a sacar pelotas del parque antes de alcanzar la edad legal para beber alcohol en Estados Unidos. Mientras el resto del béisbol vive rodeado de poder, Tatis parece atrapado en una dimensión distinta.

La paradoja de pegar fuerte… pero nunca lejos

Lo más desconcertante para los Padres es que Tatis no parece un bateador perdido. De acuerdo con Statcast, más del 58 por ciento de las pelotas que salen de su bate registran velocidades superiores a las 95 millas por hora. Esa cifra lo coloca en el percentil 98 de las Grandes Ligas y confirma que sigue golpeando la pelota con autoridad. El problema aparece después del contacto. Tatis acumula 28 batazos de 100 mph o más que terminaron en outs, la mayor cifra de todo el béisbol. Es decir, conecta fuerte, pero la trayectoria simplemente no lo ayuda.

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Los elevados hacia el jardín izquierdo, zona donde normalmente un bateador derecho genera daño, prácticamente desaparecieron de su repertorio. Apenas el 5.6 por ciento de sus contactos terminan en elevados hacia su banda natural. En 2021, cuando lideró la Nacional en cuadrangulares, ese porcentaje era cuatro veces mayor. “Parece que los dioses del béisbol están muy enojados conmigo”, dijo hace unos días cuando le preguntaron sobre la mala racha.

Dentro de San Diego existe una mezcla de paciencia y ansiedad. El mánager Craig Stammen reconoció recientemente que el reto más complicado es evitar que cada turno se convierta en una obsesión colectiva. “En algún momento va a conectar un jonrón. Lo difícil es no preocuparse ni pensar en ello cada vez que se presenta al plato”, explicó. Tatis, mientras tanto, continúa modificando mecánicas, posturas y rutinas de bateo buscando respuestas. Quienes lo rodean aseguran que sigue trabajando extra después de los partidos y que intenta reconstruir la confianza swing tras swing.

La ironía más grande ocurrió hace apenas unos días. El jardinero Nick Castellanos conectó un jonrón para empatar un partido usando precisamente el bat de Tatis. Al menos, en San Diego ya saben que el problema no es la madera. Lo verdaderamente inquietante es que uno de los bateadores más temidos del béisbol parece haber olvidado, de pronto, cómo elevar la pelota lo suficiente para mandarla a la calle.