Donald Trump desató una nueva controversia internacional al imitar la voz de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, durante una cumbre de inversionistas en Florida. El mandatario estadounidense utilizó el evento para reafirmar su intención de renombrar el Golfo de México como "Golfo de América", provocando risas entre los asistentes.
La imitación que se volvió viral
Frente a una audiencia de empresarios e influyentes, Trump relató una supuesta llamada telefónica con Sheinbaum. "Presidento, presidento, dígame que no va a cambiar el nombre", dijo con tono burlesco y una mala traducción del español. La imitación generó carcajadas, evidenciando una falta de tacto diplomático y aumentando la tensión bilateral.
Estrategia política calculada
Trump justificó su decisión argumentando que Estados Unidos posee más del 92 por ciento de la costa del golfo, mientras que México controla menos del ocho por ciento. Ignoró más de tres siglos de historia geográfica y tratados internacionales que protegen la toponimia compartida.
Respuesta de México
El gobierno de Claudia Sheinbaum rechazó categóricamente cualquier modificación unilateral y advirtió que defenderá la denominación histórica en todos los foros internacionales. Las autoridades mexicanas no validarán mapas oficiales ni documentos que alteren el nombre de la región, elevando la fricción bilateral.
¿Por qué ahora?
La reactivación de esta disputa responde a la necesidad política de Trump de mostrar victorias rápidas en su agenda exterior de 2026. El origen se remonta a enero de 2025, cuando planteó borrar el nombre de México de los mapas oficiales. Casos similares en el pasado muestran que los cambios de toponimia se usan como presión geopolítica, como en el Mar de la China Meridional o el Golfo Pérsico.



