El verdugo desiste: la agonía del prisionero roto en el sótano militar
En las profundidades de un sótano del Campo Militar, una escena desgarradora se desarrolla entre un verdugo y su prisionero, un hombre reducido a la más absoluta miseria física y emocional. El cautivo, fracturado en todos los aspectos posibles de su humanidad, ya no alberga convicciones, secretos, hambre de justicia ni fuerzas. Su cuerpo, convertido en un arrugado saco de dolor, yace amontonado sobre sí mismo, incapaz de ofrecer resistencia.
La mirada final y la súplica silenciosa
Con su único ojo funcional, el prisionero mira fijamente a su captor, distinguiendo apenas siluetas entre las sombras e intenciones en las miradas. De lo que fue su ser, solo emerge una débil súplica que palpita sin lucha: "Termina ya". Esta imploración, extraída de un cuento de la Sogem, representa su único y último deseo. No hay nombres que revelar, liderazgos que acallar, direcciones que develar o miedos que explotar. El interrogatorio ha agotado todo recurso, dejando solo un vacío de agonía.
El juego macabro del verdugo
El verdugo, en un acto de dominio psicológico, desenfunda su Walter Olympia y juega con el arma frente al prisionero, sosteniendo una mirada victoriosa. Se pregunta si la amenaza de una bala podría aún exprimir algo del interrogado, pero rápidamente comprende que nada queda. La facilidad de disparar y liberar al prisionero de su desgarro por continuar vivo, después de haber traicionado su causa, es palpable. Sin embargo, el verdugo gira el arma una vez más y la guarda.
La salida indiferente
Abandonando el sótano a paso marcial, el verdugo deja atrás al prisionero en su sufrimiento. Reflexiona sobre lo fácil que habría sido disparar, despojándolo del tormento de vivir con su traición. Pero en un giro frío y calculado, se cuestiona: ¿por qué habría de importarle el dolor ajeno? Esta indiferencia final cierra el relato, subrayando la crueldad y la deshumanización en este escenario de tortura.
Este episodio, aunque ficticio en su origen literario, refleja las realidades oscuras de la tortura y la violencia institucional, donde la agonía humana a menudo se enfrenta a la indiferencia más absoluta. La narrativa, expandida en detalle, invita a una reflexión profunda sobre los límites de la resistencia y la moralidad en contextos de opresión.