Un total de 326 personas vinculadas con delitos de pornografía infantil y otras formas de explotación sexual digital fueron arrestadas como resultado de un operativo internacional coordinado por la Policía de Hong Kong, en colaboración con seis países de la región Asia-Pacífico. La acción contó con el apoyo de corporaciones de seguridad de Singapur, Malasia, Japón, Corea del Sur, Tailandia y Brunéi.
Investigación centrada en material de abuso sexual infantil
La investigación se centró en la persecución de actividades de producción, distribución y posesión de material de abuso sexual infantil, desarticulando nodos de intercambio de archivos ilegales de pedofilia. La superintendente Ferris Cheung, adscrita a la Oficina de Ciberseguridad y Delitos Tecnológicos, detalló que el éxito de la intervención se basó en el intercambio de inteligencia estratégica y el desarrollo de investigaciones paralelas. Este mecanismo permitió identificar a sospechosos que utilizaban redes sociales, portales web y programas de intercambio de archivos para difundir contenidos ilícitos.
Redadas en Hong Kong
En la jurisdicción hongkonesa, los agentes de la unidad especializada ejecutaron redadas el pasado 14 de abril en las que arrestaron a nueve hombres, con edades de entre 18 y 61 años. En los registros domiciliarios, las autoridades decomisaron doce ordenadores, diversos dispositivos de almacenamiento externo y ocho terminales móviles. Un análisis preliminar de los soportes digitales ha revelado, hasta el momento, más de 200 archivos de carácter ilegal. En uno de los casos, la policía detuvo a un individuo tras hallar en su equipo informático una veintena de archivos ilícitos, si bien la investigación judicial también reveló indicios de abusos físicos continuados contra una menor entre 2023 y 2024.
Llamado a la prevención
Pese a que en 2025 se registraron 62 casos vinculados a pornografía infantil, frente a los 80 del año anterior, más del 60 % de estos delitos se concentran ya en el ámbito digital. Ante esta realidad, la policía hongkonesa hizo un llamamiento a la responsabilidad penal de quienes consumen este material e instó a los progenitores a reforzar la supervisión de la actividad digital de sus hijos como medida esencial de prevención.



