El periodista Carlos Loret de Mola ha revelado que el expresidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) estaba al tanto de los canales de comunicación y pactos entre el gobierno de Sinaloa, encabezado por Rubén Rocha Moya, y el Cártel de Sinaloa. Según la columna publicada hoy, la estrategia de "abrazos, no balazos" habría llegado a un nivel operativo donde el Estado cedió control territorial a cambio de estabilidad política y electoral.
Pacto electoral y comunicación directa con capos
Fuentes de primer nivel citadas por Loret de Moya aseguran que Rocha Moya informó personalmente a López Obrador sobre una reunión clave con el Cártel de Sinaloa antes de las elecciones estatales. En ese encuentro se habría sellado un acuerdo: apoyo electoral para el candidato de Morena a cambio de libertad operativa para la organización criminal. La logística de esta relación recayó en Enrique Díaz Vega, secretario de Administración y Finanzas de Sinaloa, quien fungía como enlace con la facción de "Los Chapitos". La colaboración llegó al extremo de enviar apoyo médico oficial a Ismael "El Mayo" Zambada para tratar sus padecimientos crónicos, lo que confirmaba que las autoridades conocían la ubicación de los líderes del cártel.
El desplome de la "paz narca" tras la captura del "Mayo"
Durante la primera mitad del sexenio, el modelo pareció entregar resultados estadísticos, manteniendo un promedio de 1.4 asesinatos diarios en Sinaloa. Sin embargo, este equilibrio dependía de la cohesión interna del cártel. Tras el presunto secuestro y traslado de "El Mayo" Zambada a Estados Unidos, la tregua se rompió, desatando una guerra abierta entre "La Mayiza" y "Los Chapitos". Con el control de la seguridad en manos criminales, el gobierno se vio incapaz de reaccionar, provocando un aumento en la violencia que elevó la cifra a 6.9 homicidios por día en los picos más altos del conflicto.
El caso Cuén y la crisis de legitimidad de Rocha Moya
La situación del gobernador Rocha Moya se agravó tras el asesinato de su rival político, Héctor Melesio Cuén, ocurrido el mismo día de la captura de Zambada. Aunque el gobierno estatal intentó presentar el crimen como un intento de robo de vehículo, investigaciones posteriores expusieron un montaje oficial para encubrir la ejecución. Loret de Mola sostiene que la inacción de Palacio Nacional para remover a Rocha Moya, a pesar de las evidencias de colusión, se debió a la existencia de "compromisos comunes y complicidades" que impidieron desactivar la crisis antes de que Sinaloa entrara en una fase de ingobernabilidad.



