El municipio de Allende, en Nuevo León, se ha convertido en un foco rojo para las autoridades debido al incremento desmedido del huachicol. Según datos oficiales, el robo de combustible en la región ha aumentado un 300% en el último año, una cifra que enciende todas las alarmas.
Cifras alarmantes
De acuerdo con reportes de Petróleos Mexicanos (Pemex), en Allende se han detectado al menos 15 tomas clandestinas en lo que va del año, frente a las 5 registradas en el mismo periodo de 2022. Este incremento representa un serio desafío para la seguridad pública y las finanzas de la paraestatal.
Impacto en la comunidad
Los habitantes de Allende han manifestado su preocupación por la presencia de grupos delictivos dedicados al huachicol. “Ya no es seguro salir de noche”, comentó un vecino de la colonia Centro. Además, se han reportado explosiones e incendios relacionados con estas actividades ilícitas, poniendo en riesgo vidas y propiedades.
Operativos de seguridad
En respuesta, la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República han intensificado los operativos en la zona. “Estamos trabajando en coordinación con las autoridades locales para desmantelar estas redes”, declaró un portavoz de la Guardia Nacional. Sin embargo, los residentes consideran que las medidas aún son insuficientes.
Llamado a la acción
Organizaciones civiles han solicitado al gobierno estatal y federal implementar estrategias más efectivas para combatir el huachicol, que no solo afecta a Pemex, sino que también fomenta la violencia y la corrupción. “Necesitamos más vigilancia y penas más severas para los responsables”, expresó un líder comunitario.
El huachicol en Allende es un síntoma de un problema mayor que requiere atención inmediata. Las autoridades prometen redoblar esfuerzos, pero la población exige resultados concretos.



