Redes sociales transforman hábitos de adolescentes: consumo de alcohol cae a la mitad desde 2016
Los adolescentes mexicanos han modificado radicalmente sus patrones de socialización en la última década, desplazando las reuniones presenciales por interacciones digitales que están generando un impacto significativo en sus hábitos de consumo. La Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco 2025 documenta una reducción dramática en el consumo de alcohol entre jóvenes de 12 a 17 años, con cifras que han descendido de 16.1% en 2016 a apenas 7.5% en el último año.
Cambio generacional en las formas de socializar
Emiliano Villavicencio Trejo, psicólogo educativo y coordinador de posgrado de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad La Salle, explica que las redes sociales han reconfigurado completamente los procesos de socialización juvenil. "Lo que antes encontrábamos en las escuelas como fenómenos de incorporación de la cultura en los jóvenes, ahora lo vemos cada vez más en el contexto digital", afirma el especialista en entrevista.
Villavicencio destaca que las plataformas digitales no solo funcionan como medios de comunicación, sino como espacios para la construcción de vínculos y relaciones sociales cada vez más determinantes. Esta transformación ha creado un entorno donde los mensajes sobre estilos de vida saludable, cuidado personal y salud mental se normalizan y diseminan con rapidez.
Datos que revelan una tendencia sostenida
Los números de la encuesta nacional muestran una disminución consistente en ambos géneros:
- Hombres: Reportaron consumo de alcohol en el último mes en 16.8% (2016) frente a 8.3% (2025)
- Mujeres: Registraron 15.4% (2016) comparado con 6.6% (2025)
En cuanto al consumo excesivo de alcohol, las cifras son aún más alentadoras. La prevalencia en mujeres se situó en 2.7% en 2016 y cayó a 0.4% en 2025, mientras que en hombres la reducción fue de 2.5% a 0.4% en el mismo periodo.
Nuevos intereses y advertencias necesarias
Adrián Camacho Frausto, profesor de secundaria, observa directamente estos cambios en el aula. "Los intereses de esta generación van más allá del consumo de alcohol y sustancias, porque no le hallan el interés", comenta. "Van hacia otras cosas, y consumir alcohol y los efectos que provoca no les causa una sensación placentera".
El educador señala que la accesibilidad a productos de autocuidado corporal ha creado una cultura diferente entre los adolescentes. "Los jóvenes agradecen encontrar mascarillas desde 10 pesos, pues no tienen un poder adquisitivo grande y se mueven con lo que los papás les dan", explica Camacho Frausto.
Sin embargo, Villavicencio advierte sobre posibles riesgos. "Se debe ser precavido, porque ello puede generar el campo de cultivo para el desarrollo de trastornos alimenticios o problemas de autopercepción", alerta el psicólogo. "Está bien que se fomenten estilos de vida saludables; sin embargo, hay que cuidar que no se tergiverse el mensaje y que genere polaridad".
Políticas públicas y rol familiar
Ambos expertos coinciden en que las políticas restrictivas del gobierno federal han contribuido significativamente a esta tendencia positiva. Campañas como Si te drogas, te dañas y Vida Saludable han visibilizado entre los jóvenes las consecuencias del consumo de alcohol en diferentes ámbitos.
Camacho Frausto destaca especialmente el papel transformador de los padres de familia. "Hoy día son una generación de papás jóvenes que está habituada a charlas incómodas, a decir las cosas cómo son", afirma. "Esto sirve mucho para los adolescentes porque están más abiertos y relacionados a lo que pasa en la actualidad".
Testimonios que reflejan el cambio
Estrella, estudiante de segundo año de bachillerato, personifica esta nueva generación. Aunque reconoce haber consumido alcohol en reuniones familiares con permiso de sus padres, no disfruta beber con amigos. "Es una pérdida de tiempo y se debe tomar alcohol de una manera moderada", considera la joven. "A mí no me gustaría meterme en vicios de los que ya no pudiera salir".
En sus tiempos libres, Estrella prefiere ayudar en casa, caminar en el parque o entretenerse con su celular. Además, planea implementar una rutina de ejercicio y mejorar su alimentación en los próximos meses. A otros jóvenes que consumen alcohol frecuentemente, les invita a reflexionar: "Les enseñaría a las personas el daño que el alcohol les puede hacer después de mucho tiempo a su salud en todas las maneras".
Desafíos para mantener la tendencia
Villavicencio hace un llamado a permanecer alertas para que esta reducción en el consumo no sea temporal. "Que no sólo sea un tema de moda, porque las modas tienen temporalidades", advierte. "Que se refuercen las políticas públicas y sociales para mantener la tendencia y que no sólo sea un tema pasajero".
El profesor Camacho Frausto coincide en la necesidad de fortalecer los programas de prevención. "Haciendo cada quien su chamba y jalando a los papás a participar podríamos tener mejores resultados", concluye el educador, subrayando la importancia del trabajo colaborativo entre instituciones, escuelas y familias.