Inseguridad en México: La paradoja entre cifras en descenso y percepción de caos
El gobierno de Claudia Sheinbaum se encuentra atrapado en lo que se conoce como un problema feliz. Aunque está logrando abatir las cifras de criminalidad en el país, una parte significativa de la opinión pública está convencida de que la situación nunca ha sido peor. Este fenómeno, lejos de ser un simple error de percepción, representa un desafío complejo para la administración actual.
El éxito estadístico frente al fracaso perceptual
Tras el fracaso de administraciones anteriores, Sheinbaum ha implementado una estrategia que parece estar dando resultados. Mes a mes, los niveles de violencia han comenzado a descender después de muchos años en ascenso. Por ejemplo, los homicidios diarios han disminuido de un promedio de 100 a alrededor de 60 personas al día, lo que equivale a una reducción de aproximadamente 20,000 a 35,000 asesinatos anuales. Sin embargo, la política se nutre de percepciones, no de números fríos.
La experiencia de Donald Trump en Estados Unidos ilustra este punto: ganó las elecciones al convencer a los votantes de que la economía se desplomaba y la inflación era inadmisible, cuando en realidad ocurría lo contrario. En México, la creencia generalizada de que la violencia sigue aumentando, a pesar de la evidencia contraria, aún no ha tenido un costo político inmediato, pero podría erosionar la imagen del gobierno a largo plazo y afectar las elecciones intermedias del próximo año.
Factores que alimentan la percepción negativa
Varias razones explican por qué tantos mexicanos asumen que estamos peor en materia de inseguridad cuando los datos indican lo contrario:
- Efecto acumulativo y hartazgo: El miedo se alimenta de la percepción y del impacto sumado de tantas muertes del pasado. No son solo 20,000 asesinados en abstracto; se suman a la pérdida de aproximadamente 200,000 vidas en la última década, creando una sensación de intolerancia creciente.
- Impacto de las redes sociales: La viralización de contenidos violentos o morbosos en plataformas digitales intensifica la exposición. Cada celular se ha convertido en un medio de comunicación, y la lógica de las redes favorece la difusión de imágenes impactantes, como cámaras callejeras que capturan escenas que circulan durante meses o años.
- Cobertura periodística: La oposición y la prensa crítica han identificado la inseguridad como un punto débil de Morena. En consecuencia, la nota roja ha pasado a ser protagonista en portadas de diarios y noticieros, a diferencia de épocas anteriores donde estos hechos se relegaban a páginas finales o publicaciones sensacionalistas.
- Elemento cualitativo: Aunque el número de casos disminuye, el crimen organizado está más sofisticado y diversificado en algunas regiones, lo que da la impresión de un fenómeno acentuado. Además, delitos como la extorsión han aumentado, en parte debido a mejoras en la infraestructura de denuncia.
La respuesta gubernamental y el camino a seguir
Interrogada al respecto, Claudia Sheinbaum ha enfatizado la necesidad de profundizar en la estrategia de seguridad, avanzar en la atención a las causas de fondo y mejorar el desempeño. Está convencida de que, con el tiempo, la población podrá ver los resultados. Sin embargo, incluso si se logra una reducción drástica, como hipotéticamente descender a 10 asesinatos diarios, la percepción podría no cambiar si la cobertura informativa sigue centrándose en estos casos.
En última instancia, la estrategia de seguridad podría requerir un diseño de política de comunicación más convincente. No basta con ser eficaz; también es crucial demostrarlo de manera efectiva para contrarrestar los factores que distorsionan la realidad. Este desafío subraya la compleja interacción entre datos objetivos y percepciones subjetivas en el ámbito de la seguridad pública.