Kevin, un adolescente de 14 años, fue sepultado tras ser asesinado mientras trabajaba en un rancho en Tehuitzingo, Puebla, durante un multihomicidio que dejó 10 víctimas. El menor, que ayudaba a su familia, no tenía relación con los conflictos de los propietarios del lugar, según su madre.
El día del ataque
Kevin salió de su casa a las 7:00 de la mañana rumbo al trabajo, como todos los días. Su madre, Mayra Sales, se despidió sin imaginar que sería la última vez. Horas después, a las 4:30 de la tarde, el menor tuvo su última comunicación con ella, cuando se encontraba con su tío y otro trabajador. Minutos después, un ataque armado en el rancho acabó con su vida y la de nueve personas más.
Víctimas del multihomicidio
Entre los fallecidos se encuentran Kevin; su tío Efrén, de 55 años; José, quien había acudido a reparar una camioneta; Cecilio Torres y seis integrantes de su familia. El crimen ha dejado luto en al menos cuatro hogares de la comunidad.
Exigencias de justicia
La madre de Kevin pidió justicia y rechazó que su hijo tuviera vínculos con los problemas de la familia Torres. “Las autoridades no hacen nada. Quiero justicia y que encuentren a los responsables. Mi hijo no merecía esto”, declaró. Vecinos como Pedro López también solicitaron que la investigación avance sin señalamientos apresurados, descartando versiones sobre la participación de un familiar.
Sepelio y consternación
Las 10 víctimas fueron veladas y sepultadas en el panteón municipal de Tehuitzingo en ceremonias privadas. La comunidad, consternada, exige que se esclarezca el ataque. Autoridades reforzaron la seguridad durante los funerales mientras crece la indignación entre los habitantes.



