Detención de alcaldes en Jalisco reaviva debate sobre narcopolítica en México
Narcopolítica en México: alcaldes detenidos y vínculos con crimen

Narcopolítica en México: un problema histórico que persiste

En un lapso de menos de nueve meses en Jalisco, el alcalde morenista de Tequila, identificado como Diego "N", se ha convertido en el segundo presidente municipal detenido bajo acusaciones de mantener vínculos con el crimen organizado. Este caso sigue al del alcalde emecista José Ascención Murguía de Teuchitlán, quien fue arrestado en mayo pasado por su presunta conexión con el huachicol fiscal y el Rancho Izaguirre, un centro de adiestramiento criminal asegurado en septiembre de 2024, que también podría haber funcionado como un posible centro de exterminio, tras el hallazgo de cientos de pertenencias personales hace casi un año, sin que el caso haya sido esclarecido hasta la fecha.

Repercusiones mediáticas y respuestas gubernamentales

La detención de Diego "N" coincidió con la publicación de un artículo de Mary Beth Sheridan, una influyente articulista del periódico estadounidense The New York Times, que generó incomodidad en la Presidenta Claudia Sheinbaum. Sheridan afirmó que su Gobierno no combate de manera integral a los cárteles del crimen organizado debido a una extensa red de complicidades con la clase política y gubernamental de Morena, argumentando que un enfrentamiento total debilitaría al partido de cara a las elecciones de 2027. En respuesta, Sheinbaum desestimó el artículo como "ficción", señalando en una mañanera en Michoacán que no existen pruebas de colusión y que los resultados en seguridad pública demuestran lo contrario.

Antecedentes históricos de la narcopolítica

El fenómeno de la narcopolítica en México tiene raíces profundas, remontándose a los Gobiernos priistas de la década de 1970. Un episodio paradigmático fue el Caso "Kiki" Camarena en Guadalajara en 1985, donde la DEA denunció encubrimientos por parte del Gobierno federal, estatal y municipal, así como de corporaciones castrenses y policiales, en el secuestro y muerte de su agente a manos de narcotraficantes como Rafael Caro Quintero, Ernesto Fonseca Carrillo y Miguel Ángel Félix Gallardo. A pesar de la evolución democrática alcanzada con la primera alternancia en el año 2000, que hoy enfrenta riesgos significativos, el poder corruptor y de fuego del narco no ha sido detenido.

Casos emblemáticos en distintos gobiernos

Durante los gobiernos panistas, el caso más emblemático fue el de Genaro García Luna, secretario de seguridad en el sexenio de Felipe Calderón, actualmente preso en Estados Unidos por proteger al cártel de Sinaloa. Con la llegada del Gobierno de la autodenominada cuarta transformación, liderado por Andrés Manuel López Obrador en 2018, se esperaba un avance en el combate al narcotráfico. Sin embargo, la política de "abrazos, no balazos" ha sido criticada por permitir un crecimiento sin precedentes en el poder e influencia del crimen organizado. En 2024, el periodista Tim Golden, dos veces ganador del premio Pulitzer, publicó en The New York Times que el narco habría financiado la campaña de AMLO en 2006, algo que el ex presidente siempre ha negado.

Reflexiones y preguntas pendientes

Tras la detención del alcalde de Tequila y la información que ha trascendido, surge una pregunta crucial: ¿hasta dónde ha penetrado hoy la narcopolítica en el Gobierno federal, en cuántas entidades de la República y en cuántos municipios, como sucedió en este municipio emblemático de México? Además, es necesario reflexionar sobre qué acciones diferentes deben implementarse para expulsar a estos elementos y castigar a sus aliados en gobiernos y partidos políticos, asegurando una lucha más efectiva contra este flagelo histórico.