A pesar de la prohibición federal que pesa sobre los vapeadores en México, estos dispositivos continúan comercializándose de manera abierta en diversos puntos del país. Tanto en tiendas físicas como en plataformas digitales, es posible adquirir estos productos sin que las autoridades ejerzan un control efectivo.
Comercios desafían la ley
En varias ciudades mexicanas, establecimientos dedicados a la venta de cigarrillos electrónicos y accesorios operan con normalidad. Los dueños argumentan que la prohibición no ha sido acompañada de mecanismos claros para su aplicación, lo que genera un vacío legal que ellos aprovechan. Además, muchos comercios han optado por vender los vapeadores bajo el nombre de “productos de aromaterapia” para eludir la vigilancia.
Plataformas digitales como alternativa
Las redes sociales y los sitios de comercio electrónico se han convertido en canales importantes para la venta de vapeadores. A través de grupos de Facebook, Instagram y páginas web, los vendedores ofrecen una amplia variedad de dispositivos y líquidos. La facilidad de acceso y la falta de regulación en el entorno digital dificultan el rastreo y la sanción de estas actividades.
Riesgos para la salud y llamados a la acción
Organizaciones de salud han expresado su preocupación por la disponibilidad de estos productos, especialmente entre los jóvenes. Estudios recientes han vinculado el uso de vapeadores con problemas respiratorios y cardiovasculares. Ante esta situación, colectivos ciudadanos y especialistas exigen a las autoridades que refuercen las medidas de control y vigilancia para hacer efectiva la prohibición.
La Secretaría de Salud ha reiterado su postura en contra del consumo de vapeadores, pero reconoce que la implementación de la prohibición enfrenta desafíos logísticos y legales. Mientras tanto, la venta continúa, dejando en evidencia la brecha entre la legislación y la realidad en las calles.



