La Tarjeta Única de Jalisco: Un Análisis Crítico del Intercambio de Datos
En la era digital actual, una máxima resuena con fuerza: "Si el producto es gratis, el producto eres tú". Plataformas como Google, Facebook o X han construido su valor en la acumulación de datos y preferencias de los usuarios, marcando el inicio del capitalismo digital, donde la información personal se ha convertido en el bien más preciado, superando en muchos casos los activos materiales tradicionales.
El Caso de la Tarjeta Única Al Estilo Jalisco
Este contexto adquiere relevancia crítica al examinar la Tarjeta Única Al Estilo Jalisco, impulsada por el Gobierno estatal. Mientras las autoridades destacan sus beneficios, como el subsidio al transporte, es esencial escudriñar los límites y riesgos asociados, tal como se haría con cualquier producto financiero en el mercado.
El riesgo más significativo se centra en la entrega de datos privados a Broxel, la fintech encargada de distribuir hasta cinco millones de estas tarjetas, según el contrato firmado con Jalisco. El Aviso de Privacidad de Broxel para la tarjeta única revela que, al registrarse, los usuarios aceptan la geolocalización y el uso de sus datos para "finalidades secundarias", que incluyen:
- Mercadotecnia y publicidad dirigida.
- Promoción y prospección comercial.
- Estrategias de mercado y ofrecimiento de nuevos productos.
- Encuestas y estudios de consumo.
Los Detalles Financieros y de Contrato
La naturaleza del acuerdo con Broxel implica costos sustanciales. Cada tarjeta única tiene un costo mensual de 5.45 pesos para el Gobierno de Jalisco, lo que se traduce en un gasto anual estimado de 327 millones de pesos si se alcanza la meta de cinco millones de usuarios afiliados para el subsidio al transporte.
Además, Broxel no solo recibe este pago, sino que también obtiene acceso a una base de datos masiva de hasta cinco millones de potenciales consumidores, incluyendo información sensible como:
- Nombre completo, edad y sexo.
- Correo electrónico, foto y domicilio.
- INE, firma autógrafa y estado civil.
- Número de celular y otros datos de contacto.
Con estos datos, Broxel puede ofrecer servicios financieros adicionales, generando comisiones por:
- Transferencias SPEI y envío de remesas.
- Depósitos y pagos de servicios como TV de paga y telefonía.
Aunque estos servicios son voluntarios, la pregunta persiste: entre millones de usuarios, ¿cuántos se convertirán en clientes cautivos, pagando comisiones adicionales además de la "renta" mensual por la tarjeta?
Cuestionamientos sobre Alternativas y Transparencia
Surgen dudas sobre por qué no se exploraron opciones más convencionales, como tarjetas bancarias que ofrecen cero comisiones por uso con solo mantener un saldo constante. Esta omisión levanta sospechas sobre la transparencia del proceso.
Broxel, proveedora de instituciones como la UdeG y gobiernos afines a Morena, no debe ser juzgada solo por sus asociaciones políticas. Lo crucial es fiscalizar el contrato con el Gobierno de Jalisco, donde la letra chiquita indica que la tarjeta única se financia no solo con dinero público, sino también con la información personal de los ciudadanos.
En resumen, la Tarjeta Única Al Estilo Jalisco representa un caso emblemático de cómo las iniciativas gubernamentales pueden entrelazarse con intereses corporativos en la era digital, poniendo en riesgo la privacidad y la autonomía financiera de los usuarios. La vigilancia ciudadana y el escrutinio detallado de estos acuerdos son imprescindibles para proteger los derechos en un mundo cada vez más dataizado.