La astronauta de la NASA Christina Koch compartió un video en redes sociales donde demuestra los efectos de la gravedad cero en su cuerpo tras la misión Artemis II, que concluyó el pasado 10 de abril con el amerizaje de la nave Orion. La tripulación pasó 10 días en órbita y ahora continúa con un proceso de adaptación física.
Artemis II rompió el récord de la mayor distancia alcanzada por un vuelo tripulado, alejándose 406 mil 778 kilómetros de la Tierra. En el video, Koch muestra la terapia física que recibe para recuperar el control de su motricidad, incluyendo pruebas de equilibrio con los ojos cerrados y las manos al pecho.
Koch explicó que en microgravedad, los órganos vestibulares no funcionan correctamente y el cerebro aprende a ignorar esas señales. Al regresar a la gravedad terrestre, los astronautas dependen mucho de la vista para orientarse. Añadió que este conocimiento puede ayudar a tratar el vértigo, conmociones cerebrales y otras condiciones neurovestibulares en la Tierra.



