El hispanista Ian Gibson, reconocido como el principal biógrafo de Federico García Lorca, ha apostado por el formato de la novela gráfica en su nueva obra titulada 'Vida, obra y martirio de Federico García Lorca', con ilustraciones del artista Quique Palomo. Este libro, que ya está disponible en las librerías desde este mes de mayo, repasa de manera detallada la vida del poeta granadino.
Memoria histórica en tiempos reaccionarios
Gibson afirma que la obra de Lorca representa memoria histórica “en un momento de auge de las corrientes reaccionarias”. En una entrevista con EFE, el autor irlandés advierte que aún 115.000 personas permanecen en fosas comunes en España: “Nadie quiere venganza, la gente solo desea saber dónde están sus desaparecidos”. El cuerpo de Lorca sigue sin ser encontrado tras su asesinato en 1936, lo que Gibson califica como “una vergüenza” y critica que “los españoles no han sido capaces de desenterrar a las víctimas del franquismo”.
Un Lorca comprometido con los perseguidos
La novela gráfica, ilustrada por Quique Palomo (Madrid, 1980), muestra a un Federico “que está siempre con los perseguidos: el gitano, el negro, el morisco, las mujeres y los homosexuales, que no pueden vivir su amor libremente”. Gibson eligió para el título la palabra “martirio” porque considera que “muerte es una palabra demasiado débil y a Lorca le martirizaron”. Recuerda que el político Ramón Ruiz Alonso, de la CEDA, justificó la detención y asesinato del poeta diciendo: “Ha hecho más daño con su pluma que otros con sus pistolas”.
Lagunas en la biografía de Lorca
Gibson reconoce que, pese a ser el biógrafo más importante de Lorca, el libro presenta “lagunas”, como la relación del poeta con su padre, Federico García, o el perfil de su madre, Vicenta Lorca, “de la que no sabemos mucho, salvo que era profesora y muy autoexigente consigo y sus hijos y que padecía depresión, condición que heredó el poeta”.
Recorrido vital del poeta
La novela parte de la infancia de Lorca en La Vega de Granada, donde pasó sus primeros once años y donde surgió su fascinación por el teatro y la música. Luego aborda su adolescencia en Granada, su juventud en Madrid, la huida a Nueva York y Cuba, el descubrimiento del jazz y la música negra en Harlem, los éxitos en Buenos Aires, la República y el activismo político hasta su muerte.
El encuentro de Gibson con Lorca
Gibson descubrió a Lorca a los 18 años mientras visitaba una librería de ocasión, donde encontró el Romancero gitano. Unos versos le impactaron: “El jinete se acercaba/tocando el tambor del llano”. Tardó semanas en comprender que “el tambor del llano” representaba el sonido de los cascos del caballo: “Comprendí por primera vez que era una imagen poética, fue una experiencia única”.
Relación con Dalí
Gibson señala que “el Lorca auténtico era nocturno y lunaresco y mantuvo una estrecha relación con (Salvador) Dalí, que le consideraba su genio gemelar”. Revela que “Dalí me contó que Lorca le amaba físicamente, pero eso le dio miedo y aunque le hubiera gustado corresponderle, no pudo”, tras entrevistar al pintor surrealista poco antes de su muerte en 1989.
Público objetivo y estilo gráfico
La novela gráfica está pensada para todos los públicos, pero especialmente para los jóvenes que “aún están por conocerle”. El ilustrador Quique Palomo explica que el color azul-violeta que domina el cómic es un recurso “para no distraerse porque bastante información hay ya con toda la historia”. Su dibujo es naturalista, digital y con mucha connivencia con las fotos. Para el final, opta porque desaparezcan las viñetas y quede un espacio abierto, todo blanco, donde se expresa con máxima dureza el asesinato del dramaturgo.
El Shakespeare español
El producto final conjuga la creación artística del ilustrador y el acopio informativo de un “investigador obsesivo”, como se define Gibson. Según él, el autor de 'Bodas de sangre' o 'La casa de Bernarda Alba' “es el Shakespeare español porque es poeta y dramaturgo, y adoraba 'La vida es sueño'”.
Próximos proyectos
Gibson añade que entre sus próximos proyectos tiene en mente un ensayo sobre los celtas “sin erudición pesada” y un libro sobre el dramaturgo español Valle-Inclán: “Don Ramón es uno de mis héroes literarios y es muy poco conocido fuera. 'Luces de bohemia' es increíble, ya he ido cinco veces a ver la función”.



