Leticia Gallardo: maternidad y música mixe, un ensamble perfecto
Leticia Gallardo: maternidad y música mixe

La directora musical oaxaqueña Leticia Gallardo Martínez (Tlahuitoltepec, 1978) ha logrado un equilibrio único entre su rol de madre y su pasión por la música. En una tarde cualquiera, mientras levantaba la batuta en la plaza pública, su mente viajó al ritmo de la siesta de sus hijos y las recomendaciones a un familiar antes de salir corriendo al ensayo. Ese instante define su filosofía: la maternidad no es un obstáculo, sino una fuente de fortaleza.

Maternidad y música: un vínculo profundo

Gallardo, de espíritu alegre y platicador, se rodea de instrumentos, atriles y partituras en el Centro de Capacitación Musical y Desarrollo de la Cultura Mixe (Cecam). Su decisión de ser madre autónoma la catapultó, transformándola en una ejecutante y directora que desarrolló una escucha profunda, “de esas que solo se aprenden al descifrar el llanto de un hijo en la oscuridad”. Hoy, su hija de 25 años y su hijo de 22 años siguen sus pasos artísticos, formando su mejor ensamble.

“Un ensamble perfecto es, en el fondo, una familia que sabe escucharse en los silencios”, reflexiona la directora, comprometida con la preservación de la cultura mixe y la promoción de las mujeres en la música tradicional.

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Mujeres del Viento Florido: rompiendo estereotipos

Al frente de su agrupación, Gallardo impulsa a niñas, jóvenes y adultas de comunidades zapotecas, mixes y mixtecas a participar en la música de viento y percusión, combinando enseñanza con conciencia cultural. “Si una niña agarra un instrumento, no es nada malo, sino algo que puede ser bueno para ella”, afirma.

Su labor representa un doble legado: revitalizar las tradiciones sonoras de Oaxaca y desafiar estereotipos de género. “Al principio era complicado tocar en una banda mixta. En una comunidad indígena de usos y costumbres, el rol de la mujer está muy marcado: quedarse en casa, criar a los hijos o cuidar al esposo. Todo lo demás era limitado”, explica.

En 2009, creó Mujeres del Viento Florido, que ya suma 17 años y casi 50 integrantes. “Los padres de familia han reivindicado sus formas de criar. Tuvimos obstáculos, pero aprendimos que es cultural. Ahora, estas jovencitas cambian patrones desde su casa y comunidad”, destaca.

Reconocimiento internacional y legado cultural

La banda ha representado a México en el Encuentro Internacional de Directoras de Bandas Musicales, destacando el liderazgo femenino en la dirección orquestal. Es la primera banda femenil regional que combina enseñanza musical con conciencia de género y rescate cultural.

La historia de Leticia y su banda fue inmortalizada en el documental Músicas, de la cineasta Lila Avilés, donde se muestra cómo estas mujeres redefinen el paisaje sonoro de México mientras preservan la memoria de sus pueblos, como una madre lo hace con sus hijos.

Al final de la última nota, queda claro: su mejor versión como artista no llegó en una sala de conciertos, sino en la cotidianidad de su hogar. Allí aprendió que dirigir una banda y criar a un hijo requieren la misma materia prima: paciencia infinita y un corazón que sabe latir al ritmo de los demás.

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