Exposición en Londres desvela el proceso creativo de Lucian Freud a través de dibujos inéditos
La National Portrait Gallery de Londres ha presentado este miércoles a la prensa la exposición 'Lucian Freud: Drawing Into Painting', una muestra amplia y reveladora que explora el papel central del dibujo en la obra de uno de los artistas figurativos más influyentes del siglo XX. La exhibición, que abrirá al público desde este jueves hasta el 4 de mayo, incluye más de 170 dibujos y grabados, muchos de ellos nunca antes expuestos, presentados en diálogo con sus pinturas para ofrecer nuevas claves sobre su proceso creativo.
Los inicios: desde la infancia en Berlín hasta el exilio en Londres
La exposición comienza con una joya inédita: una serie de composiciones coloridas y detalladas que Lucian Freud realizó entre los seis y los once años, antes de emigrar al Reino Unido desde Berlín en 1933 junto a su familia judía. Ya en Inglaterra, el adolescente, que por entonces apenas hablaba inglés, continuó dibujando para expresarse, enfocándose inicialmente en animales y mostrando ese ojo preciso e incisivo que lo caracterizaría posteriormente.
Según explicó a EFE la comisaria de la exposición, Sarah Howgate, lo que más fascinaba a Freud era "capturar lo que tenía delante". "Prestaba una atención forense al detalle: desde un lunar en el cuello hasta cada hebra individual de una pestaña o del cabello", detalló Howgate. Sus modelos incluían desde compañeros de internado hasta vecinos del barrio londinense de Paddington, donde se instaló tras la Segunda Guerra Mundial.
La evolución artística: del dibujo linear a la pintura gestual
Tras pasar por varias escuelas de arte, Freud fue transitando gradualmente del dibujo a la pintura, comenzando con un trazo linear y evolucionando hacia un estilo más suelto, influenciado por su amigo Francis Bacon. "Bacon lo inspiró a abordar la pintura de una manera diferente. Ya no pintaba sentado, se ponía de pie. Estaba lleno de vigor. Y empezó a usar esos pinceles grandes y gruesos y a crear pinturas mucho más gestuales", indicó la comisaria.
Aunque en algunos períodos el dibujo pasó a ser "un telón de fondo, el andamiaje de la pintura", Freud nunca abandonó este formato. En su última etapa, lo priorizó nuevamente a través del grabado, especialmente el aguafuerte. "Lo interesante de esta exposición es que, por primera vez, se puede ver esa 'conversación' entre las pinturas y los dibujos", apuntó Howgate.
Procedimiento inusual y obras emblemáticas
Howgate destacó un procedimiento inusual en la madurez del artista: "Tendía a pintar primero y luego hacía el grabado del mismo tema". "Llegaba a conocer al sujeto a través del retrato pintado y, luego, todos los detalles de la piel, sus pliegues... los traducía al aguafuerte", explicó.
La muestra permite apreciar dibujos junto a pinturas correspondientes, incluyendo obras emblemáticas como:
- 'Sleeping by the Lion Carpet' (1996), que retrata a una de sus modelos favoritas, Sue Tilley.
- 'Large Interior, W11 (after Watteau)' (1981–83), un ambicioso cuadro grupal inspirado en 'Pierrot Content' de Watteau, con préstamo del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, presentado junto a dibujos realizados tras terminar la obra.
- 'After Constable's Elm' (2003), un grabado expuesto junto a la pintura original del tronco de un olmo de John Constable.
Autorretratos y legado artístico
Además de inmortalizar a sus dos esposas, múltiples amantes y algunos de sus catorce hijos reconocidos, Lucian Freud firmó numerosos autorretratos. Estos dibujos y pinturas de sí mismo permiten observar no solo su evolución física y técnica a lo largo de los años, sino también cómo cambió su percepción de la imagen reflejada en el espejo.
La exposición 'Lucian Freud: Drawing Into Painting' se presenta como una oportunidad única para adentrarse en la mente creativa de un artista cuya obra continúa influyendo en el arte contemporáneo, revelando la íntima conexión entre el dibujo meticuloso y la pintura expresiva que definió su legado.