Profesor iraní toca kamancheh entre ruinas de su escuela bombardeada en Teherán
Músico iraní toca entre ruinas de escuela bombardeada en Teherán

La melodía que desafía a los escombros: un músico iraní toca entre ruinas

Entre partituras dispersas y fragmentos de concreto, Hamidreza Afrideh se sienta con las piernas cruzadas, sosteniendo con cuidado su kamancheh, el tradicional "violín persa" de cuerpo esférico y mástil largo. El escenario no es un auditorio ni un estudio de grabación, sino las ruinas humeantes de lo que alguna vez fue la Huniak Music Academy en Teherán, Irán.

"Quería que el último sonido fuera música, no bombas"

Antes de comenzar a tocar, el compositor e intérprete mira a su alrededor con una mezcla de dolor y determinación. "Quería que el último sonido que quede aquí fuera música, no bombas ni misiles", declara mientras roza el arco sobre las cuerdas de su instrumento. Sus palabras resuenan entre los escombros como un manifiesto de resistencia cultural.

La academia musical fue impactada directamente por drones durante un ataque armado conjunto de Estados Unidos e Israel contra objetivos en la capital iraní. Lo que antes era un recinto dedicado a la enseñanza del arte sonoro ahora yace convertido en escombros, con muros frágiles que dejan pasar la luz por donde estallaron los proyectiles.

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La resistencia del sonido frente a la destrucción

Hamidreza Afrideh no solo comparte una bella melodía tradicional persa con su kamancheh de cinco cuerdas. A través de su música, el artista transmite algo más profundo: la resistencia del arte ante la muerte, la vida del sonido contra la destrucción material. Mientras toca bajo el polvo de la indiferencia internacional, su instrumento se convierte en un símbolo de perseverancia cultural.

El músico ha documentado meticulosamente la destrucción de su escuela, pero también ha capturado momentos de creación entre las ruinas. En sus publicaciones en redes sociales, se puede observar el contraste entre su trabajo artístico anterior y la realidad actual:

  • En enero de 2024, Afrideh presentaba "El clima lluvioso", un álbum independiente que fusionaba música iraní tradicional con elementos electrónicos
  • Participó como arquitecto del sonido integrando instrumentos como violín, viola, violonchelo, voces soprano y alto, además de diseño sonoro y composición
  • El proyecto incluía guitarra, instrumentos de percusión koobei, bajo y batería, creando una obra destinada a regalar música al mundo

De la creación musical a la destrucción bélica

Las imágenes actuales muestran una realidad diametralmente opuesta. La estructura que alguna vez albergó a soñadores del sonido ahora se observa esquelética, con las arterias del concreto expuestas al aire. Donde antes resonaban melodías y ejercicios musicales, ahora solo quedan recuerdos fragmentados entre los escombros.

Sin embargo, contra toda expectativa, la música continúa sonando. Hamidreza Afrideh insiste en tocar incluso después del estruendo de los misiles, incluso sobre el silencio cómplice del mundo. Su kamancheh se eleva como testimonio de que el arte puede florecer en los lugares más inhóspitos, transformando la destrucción en un escenario para la expresión humana más profunda.

El profesor iraní combate desde los escombros no con armas, sino con cuerdas y arco, demostrando que la cultura puede ser la forma más poderosa de resistencia. Mientras los drones han callado los muros de su escuela, no han podido silenciar la música que emana del corazón de un artista decidido a que el último sonido en ese lugar sea de creación, no de destrucción.

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