Los mares del Cretácico Superior, hace entre 100 y 72 millones de años, estuvieron dominados por pulpos gigantes de hasta 19 metros de longitud, según revela el análisis de 27 mandíbulas fósiles mediante nuevas tecnologías arqueológicas. El estudio, publicado en la revista Science, fue realizado por investigadores de varias universidades japonesas, quienes describen a estas criaturas similares a los legendarios kraken de la mitología nórdica.
Revelaciones sobre los depredadores del Cretácico
Hasta ahora, los científicos creían que los principales depredadores oceánicos del Cretácico eran reptiles marinos gigantes y tiburones, mientras que los invertebrados habrían servido como presas. Sin embargo, el análisis fósil muestra que los pulpos siguieron una trayectoria evolutiva única. En lugar de caparazones protectores, desarrollaron cuerpos blandos que les proporcionaron movilidad, visión e inteligencia sin precedentes en el mundo marino. Alcanzaron tamaños enormes y actuaron como depredadores de primer orden, aunque su papel ecológico había sido difícil de determinar debido a la escasa evidencia fósil.
Análisis de mandíbulas fósiles
Para llenar este vacío, los investigadores evaluaron los patrones de desgaste en 15 mandíbulas fósiles de pulpos antiguos. Las nuevas tecnologías permiten, a través de las mandíbulas, averiguar las dimensiones del animal al que pertenecieron. Además, el desgaste producido al morder presas con esqueletos duros deja daños característicos, similares a los observados en cefalópodos modernos cuando rompen conchas para alimentarse.
Mediante técnicas avanzadas de prospección digital de fósiles, los investigadores descubrieron 12 mandíbulas adicionales de pulpos con aletas en sedimentos del Cretácico Superior. Estas correspondían a dos especies principales: Nanaimoteuthis jeletzkyi y N. haggarti. Este último poseía aletas y alcanzaba tamaños excepcionales, de entre 7 y 19 metros, rivalizando con los reptiles marinos gigantes contemporáneos. Se trata de los ejemplares de invertebrados más grandes descritos hasta la fecha.
Comportamiento depredador
En los ejemplares de mayor tamaño, las mandíbulas mostraban un desgaste extenso, con rasgos que en los juveniles pequeños eran afilados y que se volvieron redondeados con el tiempo. Los patrones de desgaste sugieren que los pulpos gigantes fueron carnívoros, acostumbrados a aplastar caparazones duros y huesos con poderosas mordidas, y a utilizar sus brazos largos y flexibles para capturar presas de gran tamaño mientras las desmembraban, un comportamiento relacionado con una inteligencia avanzada.
Los autores sostienen que ambas especies, N. jeletzkyi y N. haggarti, no eran meras presas, sino depredadores muy activos en la configuración de los ecosistemas marinos, ocupando roles que antes se atribuían únicamente a los grandes vertebrados.



