Vuelos de la Muerte: Una historia de desaparición que toma el escenario
En el foro La Gruta del Centro Cultural Helénico, tres mujeres llamadas Alicia se materializan en una gran fotografía al fondo del escenario. La música, con sonidos graves que podrían ser marinos o de motores de avión, acompaña los testimonios que revelan uno de los crímenes más oscuros del Estado mexicano.
La búsqueda intergeneracional
"Mi nombre es Alicia de los Ríos Merino. Soy de Chihuahua, historiadora, y busco a mi mamá que está desaparecida, del mismo nombre", declara en escena la protagonista. Su madre, Alicia de los Ríos Merino, militante de la Liga Comunista 23 de Septiembre, fue privada de la libertad por la Brigada Blanca el 5 de enero de 1978 en la Ciudad de México.
Nunca tuvo proceso judicial. Su rastro se pierde en la Base Aérea Militar No. 7 de Pie de la Cuesta, Acapulco, donde según investigaciones, partieron los llamados "vuelos de la muerte" durante la guerra sucia. Esta práctica criminal consistía en arrojar al mar, desde aviones, los cuerpos de disidentes políticos.
Un archivo vivo en escena
La obra "Vuelos nocturnos sobre un mar sin fondo", de Teatro Línea de Sombra, representa más que una puesta en escena: es un archivo documental viviente. Sobre el escenario, cajas blancas revelan objetos personales: un saco, una camisa, un pantalón que pertenecieron a Enrique Pérez Mora, padre de Alicia y también militante.
Se muestran retratos hechos a mano, fotografías, testimonios en audio, canciones guerrilleras y registros audiovisuales. Incluso aparece el cuerpo de un taxista testigo de la balacera que precedió a la desaparición forzada de la guerrillera.
"Yo no conocí a mi mamá, pero me gusta pensar que sé todo sobre ella. Yo creo que quien experimenta la ausencia se convierte en buscador", reflexiona Alicia durante la representación.
Cuatro capítulos de investigación
La cartografía de la obra se divide en cuatro capítulos fundamentales:
- Chihuahua: Donde Alicia nació y creció antes de unirse a la LC23S.
- Colonia Nueva Vallejo, CDMX: Lugar de su detención por la Brigada Blanca.
- Penal de Oblatos, Guadalajara: De donde se fugaron militantes en 1976.
- Pie de la Cuesta, Acapulco: Base Aérea Militar No. 7, punto de partida de los vuelos de la muerte.
El dramaturgo Luis Mario Moncada, coordinador nacional de Teatro del INBAL, recuerda su primer contacto con la guerra sucia en 1976, al ver en un periódico la foto de David Jiménez Sarmiento, importante miembro de la LC23S asesinado durante un intento de secuestro.
"Cinco décadas después, ese muchacho del periódico vuelve y se materializa en escena con Alicia", explica Moncada sobre la necesidad casi circular de incluir estos episodios históricos.
La piel como archivo
Jorge A. Vargas, director de la obra y cofundador de Teatro Línea de Sombra, destaca que trabajar con Alicia les permitió comprender que "tiene en la piel todo ese archivo que es la historia de su madre, pero también su propia historia de búsqueda".
El diseño escénico buscó crear no un solo testimonio, sino "levantar un archivo vivo" que plantea la investigación en tiempo presente. Durante un año, el equipo realizó trabajo de campo, caminando por la colonia Nueva Vallejo donde Alicia fue detenida-desaparecida.
Consultaron archivos del Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez, la Dirección Federal de Seguridad, e investigaciones de la periodista Marcela Turati, quien desde 2001 ha documentado este caso.
Voces familiares en el escenario
En funciones especiales, subieron al escenario los tíos de Alicia: Luz María y Jorge Manuel Pérez Mora, quienes viajaron desde Guadalajara para participar. "Es muy impactante. No endulzaron nada la situación", comentó Jorge Manuel sobre la obra.
Luz María, conocida como Lucha, subió con un corazón tejido que representa a su hermano Enrique. "Me impresionó mucho cuando sacaron su ropa... parece que fue ayer. Y vaya, ya son 50 años", relató emocionada.
La obra también incluyó testimonios de otros familiares de víctimas, como Paulo René Estrada Velázquez, cuyo padre fue desaparecido en Guatemala y posiblemente arrojado al mar en vuelos similares. "El buscar repara", afirmó Paulo. "Cuando haces activo tu dolor, te empuja a hacer".
Justicia pendiente
El caso legal de Alicia de los Ríos ha enfrentado múltiples obstáculos. Denunciado inicialmente en 2002 ante la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado, fue clasificado erróneamente como privación ilegal de la libertad en lugar de desaparición forzada.
No fue hasta 2021 que lograron la correcta tipificación. El abogado César Contreras, del Centro Prodh, denuncia que "quien tiene los recursos para buscar, millones y millones de pesos para realizar la investigación, es la Fiscalía General de la República, y no lo hace".
Contreras afirma que han solicitado información al Ejército sobre los aviones Arava 201 utilizados en los vuelos de la muerte y listas del personal involucrado, recibiendo negativas constantes. "Cuando claramente sí la tienen, y esa negativa de entregarla sigue siendo desaparición forzada", sostiene.
Un mitin teatral
Alicia describe la obra como "un mitin en el teatro", pero aclara: "Hay denuncia, pero no deja de ser un trabajo montado desde el amor. Son las dos cosas".
Para el historiador Camilo Vicente Ovalle, especialista en desaparición forzada, la obra "se está convirtiendo en un archivo sobre la desaparición, un archivo de la verdad". Considera que cuando se revise la producción historiográfica sobre este periodo, deberá incluirse esta obra teatral.
"Demostrar que los 'vuelos de la muerte' no fueron una metáfora y orillar al Estado a reconocer que ese lugar no es solo una playa ni una base militar. Es una escena del crimen", afirma Alicia en el clímax de la representación.
Encarnando a su madre, pronuncia las palabras que podrían haber sido sus últimas: "Pronto mi hija cumplirá dos años y nunca conocerá a sus padres. ¿Qué será de ella? ¿Vivirá con mi familia? ¿Será madre algún día? ¿Habremos cambiado al mundo?".
La obra, que forma parte de la trilogía "Fragmentos de verdad" de Teatro Línea de Sombra, se presenta como un coro de voces que exigen memoria, verdad y justicia para las víctimas de la guerra sucia y sus familias, manteniendo viva la búsqueda después de casi cinco décadas.