La oferta gastronómica de Guadalajara se enriquece con propuestas que buscan rescatar la identidad mexicana a través del sabor y la experiencia. Dos ejemplos destacados son Prehispanix Sabor de México, del actor Salvador Zerboni, y Xokol, un espacio íntimo dedicado al maíz.
Prehispanix: un portal al inframundo prehispánico
Para llegar a Prehispanix, el comensal debe atravesar un túnel de piedra con agua, un pasaje húmedo y oscuro que simboliza el descenso al inframundo prehispánico. Al salir, la vista se abre hacia la Barranca, con sus paredones de huizaches y mezquites, mientras tambores, copal y figuras de antiguas culturas envuelven el ambiente.
Ubicado en Av. Periférico Pte. Manuel Gómez Morín 3442, Santa Cecilia, Guadalajara, el restaurante combina gastronomía, espectáculo y paisaje. Salvador Zerboni explicó que eligió la Barranca para ofrecer una vista única y crear un concepto diferente. "No quería hacer un restaurante más, quería algo distinto, único", señaló.
Cocina con memoria y sabor
Los mariscos son protagonistas, preparados para resaltar su sabor y textura. La coctelería se inspira en la tradición mexicana. El maíz, el frijol y otros ingredientes tradicionales aparecen en presentaciones familiares e inesperadas. Zerboni, quien descubrió su pasión por la cocina en "Top Chef", afirma que cada platillo lleva una parte de quien lo crea.
Espectáculo y atmósfera en movimiento
Durante la estancia, el espacio se transforma con representaciones del juego de pelota, danzas rituales y música de mariachi. Guerreros, jaguares y figuras indígenas recorren el comedor, mientras el incienso y el copal llenan el aire. El restaurante tiene capacidad para 400 personas y busca acercar a los visitantes a la diversidad cultural de México.
Xokol: la cocina del maíz en Santa Tere
En el barrio de Santa Tere, Xokol ofrece una experiencia íntima alrededor del maíz. Los chefs Xrysw Ruelas y Óscar Segundo trabajan con maíz criollo y técnicas ancestrales como la nixtamalización y el uso del metate. La tortilla es el centro de cada platillo, que varía según la temporada.
El menú se compone de una secuencia de tiempos con tetelas, tostadas, tamales y tacos de recetas regionales. Las bebidas incluyen atoles y fermentos de maíz. El espacio funciona como un laboratorio gastronómico que preserva conocimientos transmitidos en cocinas domésticas.
Tanto Prehispanix como Xokol reflejan la diversidad de la escena culinaria tapatía: uno apuesta por la espectacularidad y la experiencia sensorial; el otro, por la técnica y la memoria del ingrediente. Ambos parten de una misma raíz cultural.



