Iztapalapa celebra su Viacrucis más especial tras el reconocimiento de la Unesco
La alcaldía de Iztapalapa vivió este viernes 03 de abril del 2026 su multitudinario viacrucis en su 183º edición, una de las más especiales de su historia al ser la primera desde que la Unesco declaró esta expresión religiosa, de las más importantes del país, como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Un evento histórico con más de dos mil participantes
Desde la mañana de este Viernes Santo, las calles de Iztapalapa retrocedieron más de dos mil años hasta la época bíblica, con la presencia de nazarenos cargando cruces o romanos a caballo. Más de dos mil participantes interpretaron escenas históricas de la Pasión de Cristo, como su detención, el linchamiento de los soldados romanos y su posterior crucifixión.
El recorrido se realiza por los ocho barrios originarios de Iztapalapa y termina con la crucifixión de Jesús en un cerro, transformando el espacio urbano en escenarios bíblicos para escenificar los episodios del Nuevo Testamento.
El sueño alcanzado de un reconocimiento internacional
Joaquín Rueda, miembro del comité organizador del evento desde 2005, explicó que este viacrucis goza de buena salud, destacando la participación de niños. Él fue una de las personas que viajó hasta la India en diciembre pasado, cuando la Unesco reconoció este icónico viacrucis como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad en su reunión anual.
Ahora, los habitantes de Iztapalapa celebran este reconocimiento internacional como un "sueño inalcanzable", pero alcanzado tras "picar piedra" durante años, recordó Rueda. "Los vecinos salen a las calles a apoyar a la procesión dando naranjas, poniendo paquetes, sacando sus propias imágenes para que puedan haber una comunión (...) Aquí no pertenecemos a la iglesia, no pertenecemos a la autoridad administrativa, todo es comunitario", resaltó.
Orígenes y tradición ininterrumpida desde 1833
Esta tradición nació en 1833 como un voto comunitario para pedir el fin de una epidemia de cólera que diezmaba a la población. Una década después se formalizó aquel compromiso con la primera puesta en escena, iniciando en 1843 un ciclo que acumula ya más de 180 años de historia ininterrumpida.
Se trata de la representación de Semana Santa más multitudinaria de México y una de las mayores concentraciones religiosas de América Latina.
Testimonios de los participantes en esta edición especial
Guadalupe, quien participa por onceavo año, declaró que sigue con la "tradición" de su familia, originaria de esta alcaldía. "Es muy pesado, pero es muy bonito cuando subes al cerro (...) es muy bonita la impresión que pasa, toda la multitud de gente que se junta", dijo esta mujer, caracterizada como nazarena, quien puso en valor el hecho de que "pocas mujeres" participan en esta festividad.
Por su parte, Ángel, de 43 años, dijo que cargar con una cruz en Semana Santa es un "momento de reflexión", más si cabe en esta ocasión, tras el reconocimiento de la Unesco.
Armando Guzmán, subido en un caballo y vestido de soldado romano, apuntó que esto es una "experiencia única" y una "tradición" del pueblo de Iztapalapa que "le ha costado bastante perdurar", así como "lo más hermoso que te puedas sentir en la vida".
Expectativas de asistencia y futuro del evento
En esta edición, los organizadores confían en reunir a más de dos millones de personas, volviendo a los niveles de asistencia anteriores a la pandemia. Este viacrucis no solo es un evento religioso, sino una manifestación cultural que fortalece la identidad comunitaria de Iztapalapa.
Con el reconocimiento de la Unesco, se espera que esta tradición continúe creciendo y atrayendo a más visitantes, preservando su esencia comunitaria y religiosa para las futuras generaciones.



