Miles de personas se congregaron en la Calzada de los Arcos de Querétaro para conmemorar el 300 aniversario del inicio de la construcción del emblemático acueducto, en una velada que combinó historia, cultura y tecnología. El evento, que reunió a más de 20 mil asistentes, ofreció una variada programación artística distribuida en cinco escenarios a lo largo del paseo.
Una celebración histórica
El presidente municipal, Felifer Macías, encabezó el recorrido por los distintos puntos de la calzada, donde se presentaron espectáculos de folklore, DJ’s, compositores locales, y una sección dedicada al rock y el danzón. Durante su intervención, Macías destacó la relevancia del acueducto como símbolo máximo de la ciudad y subrayó la importancia de preservar su legado para las futuras generaciones.
“Vivimos una noche espectacular, una noche que seguramente vamos a recordar por muchos años. Trescientos años de historia, de tradición y de legado que representan nuestros Arcos. El máximo símbolo de Querétaro, sin duda, será una noche inolvidable para miles de personas. Fue una gran alegría ver a familias enteras disfrutando esta celebración. Creo que será una noche recordada por muchos años”, expresó el alcalde.
Espectáculo de luces y drones
La jornada culminó con un impresionante espectáculo de luces, sonido y drones que iluminó el cielo queretano con figuras alusivas a la historia del monumento. Este show marcó el punto culminante de una celebración que integró tradición, convivencia familiar y expresión artística, reafirmando el vínculo entre el pasado y el presente de la ciudad.
Historia del Acueducto de Querétaro
El Acueducto de Querétaro comenzó a construirse en 1726 bajo la dirección de Juan Antonio de Urrutia y Arana. Considerado la obra hidráulica más relevante de la Nueva España, permitió llevar agua a la ciudad a lo largo de más de nueve kilómetros, desde La Cañada hasta la caja de agua en la plazuela de La Cruz, donde comenzó a distribuirse en 1735. La construcción, concluida en 1738, quedó conformada por 74 arcos de cantera rosa, con una altura promedio de 28.5 metros y una longitud de 1,298 metros.
A tres siglos de distancia, la celebración no solo evocó su legado arquitectónico, sino que reafirmó el vínculo entre la historia y la identidad de quienes hoy lo habitan. El acueducto sigue siendo una de las principales cartas de presentación del estado ante el mundo, y su aniversario fue una oportunidad para que la comunidad se uniera en torno a su patrimonio cultural.



