De espectador a parte del escenario: la increíble historia de un fan en el Super Bowl
El Super Bowl LX, celebrado el domingo 8 de febrero de 2026 en California, no solo marcó un hito deportivo, sino que también ofreció un espectáculo musical inolvidable liderado por el artista puertorriqueño Bad Bunny. Su presentación, cargada de identidad latinoamericana, incluyó una escenografía innovadora donde la vegetación cobró vida a través de personas reales. Entre ellas, destacó Roger Gómez, un joven mexicano que pasó de ser un simple fan a un elemento clave del show.
El camino desde las redes sociales hasta el campo de juego
Todo comenzó con un anuncio en TikTok, donde Roger Gómez descubrió la convocatoria para formar parte del field cast del espectáculo. Aunque el hallazgo inicial fue en esta plataforma, el proceso de registro se formalizó a través de un sitio web especializado. Los requisitos eran estrictos: los aspirantes debían medir entre 1.70 y 1.83 metros, tener complexión atlética y ser capaces de cargar más de 18 kilogramos, el peso exacto del traje de arbusto que utilizarían.
Los desafíos del vestuario y los ensayos intensivos
El traje, descrito por Gómez como una estructura pesada cubierta de pasto sintético, se sostenía con tirantes que ejercían presión sobre los hombros. Tras las primeras pruebas, la producción realizó ajustes, añadiendo material acolchado para mejorar la comodidad. "Le pusieron un pedazo de gomilla y eso nos ayudó muchísimo", afirmó el joven. Estos trajes permitían movilidad total para los pasos de baile y desplazamientos coordinados, esenciales para el show.
La preparación requirió dos semanas de ensayos intensivos, con sesiones de lunes a viernes por la tarde y fines de semana por la mañana. La NFL y la producción del medio tiempo priorizaron la seguridad y confidencialidad: al ingresar a las prácticas, se retiraban teléfonos, cámaras y relojes inteligentes para evitar filtraciones.
Un momento fugaz con Bad Bunny y el legado del espectáculo
Durante la presentación, Gómez tuvo un contacto breve pero significativo con Bad Bunny, quien le dio un "high five" en una transición. Sin embargo, los contratos prohibían interacciones que distrajeran al artista. A pesar de los rumores en redes sociales sobre una bandera de México en pantalla, Gómez aclaró que no fue responsable de esa acción, aunque se enorgullece de haber representado a su país.
Al finalizar, los participantes pudieron conservar solo las piezas de las manos como recuerdo, debido al volumen del equipo. Esta experiencia única demuestra cómo la pasión y las oportunidades digitales pueden llevar a vivir momentos inolvidables en escenarios globales.