José Ramón Fernández revive la época dorada del periodismo deportivo mexicano
El auditorio Rosario Castellanos se transformó en un templo de la nostalgia periodística cuando José Ramón Fernández, a sus 80 años, presentó su libro El Protagonista. La escena no parecía una simple presentación literaria, sino más bien una reunión de la legendaria generación que revolucionó la cobertura deportiva en México.
Un legado vivo frente a sus ahijados
En las butacas, la descendencia periodística del decano observaba con atención reverencial. Cristian Martinoli, Antonio Moreno, Luis Niño de Rivera y Carlos Guerrero fueron algunos de los rostros que atestiguaron este momento histórico. Notablemente ausente estaba David Faitelson, cuya no presencia generó comentarios entre los asistentes.
En el estrado, un José Ramón Fernández vibrante y revitalizado desplegó su característica energía, contando anécdotas que provocaron risas, recuerdos y profundos golpes de nostalgia. "La televisión deportiva de antes parecía mejor cuando la abanderaba", reflexionó uno de los presentes, capturando el sentimiento general.
Trujillo y Bustamante como testigos de honor
Flanqueando al maestro estaban Víctor Trujillo, con un abrigo que contrastaba con el calor del auditorio, y Andrés Bustamante, cuya seriedad momentánea hacía difícil reconocer en él a sus personajes cómicos. Bustamante planteó una pregunta filosófica: "José Ramón, en su libro El Príncipe, Nicolás Maquiavelo asegura que un líder debe ser amado, pero también temido, ¿estabas consciente de ello?".
La respuesta del decano fue breve pero cargada de significado: "Estaba consciente de ello". Cuando Trujillo se levantó para agradecerle con palabras cuidadosamente elegidas, José Ramón pareció abstraerse por un momento, conteniendo la emoción que amenazaba con desbordarse.
Lecciones de periodismo en primera persona
El maestro ofreció entonces una verdadera cátedra de periodismo, compartiendo historias que definieron su carrera:
- Atlanta 1996: "Nos sacaron del Centro de televisiones durante el atentado, pero yo me encerré en el estudio con el productor. Transmitimos horas ininterrumpidas con la luz bajita. Cuando salimos a las seis de la mañana, los de Televisa recién llegaban después de dormir".
- Sídney 2000: El momento en que Bernardo Segura cruzó la meta en tercer lugar pero no obtuvo medalla.
- Barcelona 1992: "La flecha en la inauguración olímpica no entró en el pebetero. Los de Televisa nos acusaron con los organizadores, se apoderaron del vídeo y nos advirtieron. Pero ya habíamos hecho lo nuestro desde el primer día".
El reconocimiento de una generación
Cristian Martinoli tomó la palabra en nombre de todos los presentes: "Cuando me insultaban diciéndome 'hijo de José Ramón', en realidad me halagaban. Jamás olvidaré que en la final del Mundial de 2006 me dijo que se hacía a un lado para que yo narrara. Que el mejor periodista de México hiciera eso para mí fue un sueño".
Martinoli agregó con emoción contenida: "Siempre estaré agradecido por todo lo que nos enseñó. No solo sobre periodismo, sino sobre integridad profesional".
La velada concluyó con la sensación de haber presenciado algo más que una presentación de libro: fue un recorrido por la historia viva del periodismo deportivo mexicano, un homenaje a quien forjó los estándares de una profesión y, sobre todo, un testimonio del afecto que genera un maestro entre sus discípulos.



