Joven mexicano revela cómo participó en el show de Bad Bunny en el Super Bowl LX
Mexicano cuenta cómo fue parte del show de Bad Bunny en Super Bowl

El sueño americano hecho realidad: un mexicano en el escenario del Super Bowl

El pasado 8 de febrero, el Super Bowl LX no solo marcó un hito deportivo en California, sino que también se convirtió en un espectáculo cultural latinoamericano gracias a la presentación estelar de Bad Bunny durante el medio tiempo. Entre la exuberante vegetación que caracterizó el escenario, se encontraba Roger Gómez, un joven mexicano cuya participación transformó su rol de espectador en protagonista del evento más visto a nivel mundial.

De TikTok al emparrillado: un camino inesperado

El proceso de selección para formar parte del field cast del Super Bowl comenzó de manera poco convencional. Roger Gómez descubrió la convocatoria a través de TikTok, aunque el registro formal se realizó mediante plataformas especializadas. Los requisitos eran estrictos y específicos: los aspirantes debían medir entre 1.70 y 1.83 metros, tener complexión atlética y demostrar capacidad física para cargar más de 18 kilogramos, que correspondía al peso real del traje de arbusto que utilizarían durante la presentación.

"Fue una oportunidad que apareció de la nada en mis redes sociales", comenta Gómez sobre el inicio de esta aventura. La organización de la NFL buscaba personas que pudieran soportar las exigencias físicas del espectáculo mientras mantenían la movilidad necesaria para los coreografiados movimientos de baile.

La ingeniería detrás del vestuario "vivo"

El traje utilizado por los participantes consistía en una estructura pesada cubierta de pasto sintético, sostenida por tirantes que ejercían presión considerable sobre los hombros. Durante las primeras pruebas, la producción identificó posibles molestias y realizó ajustes inmediatos. "Le agregaron material acolchado en las zonas de contacto, lo que nos ayudó significativamente", explica el joven mexicano.

El diseño final permitía completa movilidad mientras protegía la piel de irritaciones, demostrando la meticulosa planificación que caracteriza a los espectáculos de la NFL. Cada detalle fue cuidadosamente considerado para garantizar tanto el impacto visual como la seguridad de los participantes.

Dos semanas de preparación intensiva

La preparación para los pocos minutos de presentación televisada requirió dos semanas de ensayos exhaustivos. Las sesiones se distribuían entre tardes de lunes a viernes y jornadas matutinas los fines de semana, siguiendo un riguroso calendario establecido por la producción.

Gómez destaca los estrictos protocolos de confidencialidad implementados por la NFL. "Al ingresar a las instalaciones para los ensayos, el personal de seguridad nos retiraba teléfonos móviles, cámaras y cualquier dispositivo electrónico", relata. Estas medidas buscaban prevenir filtraciones que pudieran revelar detalles del espectáculo antes de su transmisión oficial.

El momento del contacto con Bad Bunny

Durante una de las transiciones del show, Roger Gómez experimentó un momento memorable cuando Bad Bunny pasó cerca de su posición y le dio un high five. "Fue algo fugaz pero increíble", recuerda el joven. Sin embargo, los contratos establecían claramente que ninguna interacción podía distraer al artista principal o alterar la formación coreografiada.

Respecto a los rumores sobre una bandera de México que apareció en pantalla durante la presentación, Gómez aclara que no fue responsable de ese gesto, aunque celebra haber representado a su país en un escenario de tal magnitud. "El solo hecho de estar ahí ya era un honor", afirma con emoción.

Un recuerdo tangible de la experiencia

Al finalizar el espectáculo, la producción permitió que los participantes conservaran las piezas de las manos de sus trajes como recuerdo, dado el volumen del resto del equipo. Para Roger Gómez, estos fragmentos representan más que un souvenir: son la materialización de una experiencia que transformó su perspectiva sobre los grandes eventos internacionales.

La participación de este joven mexicano en el Super Bowl LX demuestra cómo las oportunidades pueden surgir de los lugares más inesperados, y cómo el talento latinoamericano continúa abriéndose espacios en los escenarios globales más prestigiosos.