El dilema familiar que define una carrera en el fútbol
Bajo los reflectores del Estadio Olímpico Universitario, una escena cargada de simbolismo capturó la atención del mundo futbolístico mexicano. Pablo Sisniega, arquero del San Diego FC de la MLS, acababa de protagonizar una actuación magistral ante los Pumas de la UNAM en la Concachampions 2026, salvando su portería en diez ocasiones decisivas y asegurando el pase de su equipo con un global de 4-2.
Un abrazo que trascendió los roles
Al finalizar el encuentro, Ivar Sisniega, presidente de la Federación Mexicana de Fútbol (Femexfut), descendió de su palco directivo para fundirse en un emotivo abrazo con su hijo. En ese momento, la investidura institucional quedó relegada ante el vínculo familiar. Compañeros de Pablo al pasar comentaban, quizá entre bromas y verdades, que "tiene que estar en la Selección Mexicana", dejando latente una posibilidad que muchos aficionados se preguntan.
La trayectoria de un arquero que forjó su propio camino
La historia de Pablo Sisniega dista mucho del estereotipo del futbolista que aprovecha influencias familiares. Su formación comenzó en las fuerzas básicas de Chivas, pero a los 14 años tomó una decisión audaz: su futuro estaba en Europa. Proveniente de una familia con profunda tradición deportiva -su padre fue pentatleta en tres Juegos Olímpicos y su madre saltadora de altura en dos ediciones olímpicas- recibió el apoyo familiar para emigrar a España en 2014.
Su carrera se desarrolló principalmente en:
- Real Sociedad B: Cinco años de aprendizaje y consolidación técnica
- LAFC: Su primera experiencia en la Major League Soccer
- Charlotte FC: Continuó su desarrollo en Estados Unidos
- San Antonio FC: Breve paso por la USL Championship
- San Diego FC: Su actual equipo donde ha encontrado estabilidad
La decisión que explica su ausencia en la Liga MX
La pregunta que resuena en los círculos futbolísticos mexicanos tiene una respuesta compleja: ¿Por qué el hijo del hombre más importante del fútbol mexicano no juega en la Liga MX? La explicación reside en una búsqueda consciente de autonomía e identidad profesional.
Pablo Sisniega ha preferido la MLS como escenario principal porque allí ha encontrado un espacio donde sus méritos deportivos hablan más fuerte que su apellido. Mientras su padre lidera la estructura del fútbol nacional desde la presidencia de la Femexfut, él ha elegido construir su carrera lejos de las expectativas y presiones que conllevaría jugar en México.
Con 30 años cumplidos, su rendimiento ante Pumas demostró que mantiene un nivel competitivo de élite. Aunque el sueño de vestir la camiseta de la Selección Mexicana parece distante, su actuación en el Pedregal dejó claro que Pablo Sisniega es el único dueño de su destino deportivo, independientemente de los cargos que ocupe su familia en la estructura del balompié nacional.