El Super Bowl LX: ¿Un partido de la semana dos disfrazado de final?
Los aficionados del fútbol americano se preguntan dónde quedó el verdadero Super Bowl LX. El encuentro del domingo anterior se sintió más como un juego de pretemporada que como una batalla por el título de la NFL. La defensiva de Seattle dominó completamente a una ofensiva de Nueva Inglaterra que resultó inoperante, registrando poco más de 50 yardas totales ya en el tercer cuarto.
El colapso ofensivo de los Patriots
Lo sorprendente es que el ataque de los Patriots fue el tercero más productivo de la campaña en yardas ganadas durante la temporada regular. Sin embargo, en los playoffs y especialmente en un Super Bowl, las estadísticas no siempre reflejan la realidad del campo. Drake Maye, el quarterback de Nueva Inglaterra y favorito para el MVP de la temporada, no pudo marcar la diferencia.
Frente a una poderosa línea frontal de Seattle que nunca le permitió sentirse cómodo, Maye pareció carecer de las herramientas para cambiar el rumbo del juego. La pregunta clave es: ¿tenía las habilidades personales necesarias para ser un playmaker en el momento decisivo?
Las hipótesis detrás de la derrota
En primer lugar, se supo después del partido que Maye recibió una inyección de analgésicos en el hombro derecho para mitigar el dolor de una lesión sufrida en la final de la AFC contra Denver. Aunque él negó problemas en la conferencia de prensa, su rendimiento sugería que no estaba al 100%.
En segundo lugar, y quizás más polémico, es que Maye aún no ha desarrollado completamente esa cualidad de los grandes playmakers que pueden cambiar un juego cuando el plan original falla. A sus 24 años y en su segunda temporada, le falta la madurez que requieren estos escenarios de alta presión.
Lecciones de historia: La evolución de los grandes quarterbacks
La historia de la NFL está llena de ejemplos de mariscales que necesitaron tiempo para brillar en los Super Bowls:
- Terry Bradshaw del Super Bowl 9 versus el Bradshaw del SB 14
- Joe Montana de la edición 16 versus el Montana del juego 23
- John Elway del SB 21 versus el Elway del juego 32
- Tom Brady de la edición 36 versus el Brady del SB 51
- Ben Roethlisberger del juego 40 versus el Roethlisberger del SB 43
El denominador común fue su evolución y madurez. En sus primeras apariciones, se ajustaron a planes de juego conservadores; en las posteriores, fueron protagonistas absolutos que llevaron a sus equipos a la victoria con su talento al máximo.
Comparaciones reveladoras
Bradshaw se sobrepuso a tres intercepciones para ganar a Los Angeles Carneros. Montana ejecutó una serie ofensiva magistral de más de 90 yardas para vencer a Cincinnati. Elway jugó perfectamente para retirarse como bicampeón. Brady remontó 25 puntos contra Atlanta. Roethlisberger derrotó a Arizona con pases decisivos en la serie final.
Ninguno hubiera logrado estas hazañas en su primera aparición en el Super Bowl. Esto es precisamente lo que llamamos madurez en el campo.
El caso específico de Drake Maye
Como comentamos en análisis anteriores, los quarterbacks del Super Bowl LX no llenaban las expectativas: Maye por su juventud, Sam Darnold por no ser una superestrella. Darnold, con mayor experiencia, al menos evitó errores cruciales mientras su defensiva lo arropaba.
Maye seguramente volverá a instancias de postemporada en su carrera, pero necesita un proceso de transformación. Jugadores como Dan Marino (el más joven en iniciar un Super Bowl) vivieron experiencias similares: en la edición 19 fue neutralizado por la defensiva de San Francisco a pesar de una temporada espectacular con más de 5,000 yardas y 48 pases de anotación.
John Elway mismo, lleno de coraje y talento, no fue suficiente en sus primeras tres derrotas en Super Bowls debido precisamente a su juventud.
La excepción que confirma la regla
Alguien podría preguntar: ¿por qué Pat Mahomes no ganó el SB 59 ante Filadelfia si es uno de los mejores quarterbacks con toda la madurez posible? La respuesta es que la defensiva de las Águilas era extraordinaria y el plan de juego de los Jefes era limitado. La diferencia crucial: Mahomes lo intentó por todos los medios para darle la vuelta al partido, algo que raramente hace un mariscal joven.
La pregunta del millón
Esto nos lleva a una pregunta inevitable: ¿qué habría pasado si en vez de Nueva Inglaterra con Maye, hubiera llegado Buffalo con Josh Allen, un playmaker probado, al Super Bowl ante Seattle?
Es una pregunta sin respuesta, pero en el imaginario colectivo sugiere que podría haber sido un juego mucho más competitivo, no ese enfrentamiento gris que parecía más adecuado para la semana dos de temporada que para la gran final de la NFL.