Detrás de las cifras económicas publicadas por el INEGI se esconde una realidad que impacta el bienestar de las familias mexicanas: la economía del país, al inicio de 2026, no solo se ha detenido, sino que ha comenzado a retroceder, mientras el costo de la vida y la precariedad laboral aumentan. El panorama es negativo cuando se observa que el Producto Interno Bruto (PIB) oportuno descendió un 0.8% en el primer trimestre de 2026 respecto al trimestre anterior, con una tasa anual de crecimiento de apenas 0.2%.
Debilidad estructural en el mercado laboral
A esta parálisis productiva se suma una debilidad estructural en el mercado laboral, reflejada en una pobre generación de empleos formales. Hoy es más probable que un mexicano encuentre trabajo en la informalidad que en una empresa establecida que garantice prestaciones. Al mes de abril del segundo año del actual gobierno, la generación de empleos formales registra un avance de solo 2.2%. Esta cifra es insuficiente y palidece en comparación con otros sexenios: es menos de la mitad del 5.5% alcanzado con Felipe Calderón y está muy por debajo del 4.6% registrado con Enrique Peña Nieto.
El empleo formal es la base del bienestar a largo plazo, pues ofrece seguridad social y estabilidad. Sin embargo, lo que se vive hoy es un fenómeno de tianguización de la economía mexicana, donde la mayor parte de la actividad económica y comercial se realiza a través de canales informales.
Reuniones sin resultados concretos
La presidenta Claudia Sheinbaum ha sostenido seis reuniones con líderes empresariales, con un guion repetitivo: ella pide inversiones y ellos asienten. Se toman fotografías sonrientes, aparecen notas en medios, pero nada cambia. Mientras tanto, la economía se apaga y los empleos de calidad escasean.
Inflación imparable en alimentos
La presión sobre los precios no da tregua. La inflación general anual se ubicó en 4.45% en abril de 2026, pero el verdadero impacto se siente en la canasta básica. Los precios de alimentos, bebidas y tabaco subieron un 5.35% anual, y dentro de este rubro, las frutas y verduras presentan incrementos alarmantes del 21.43%. Casos como el del jitomate, con un aumento anual del 121.1%, demuestran que la dieta básica se ha vuelto inalcanzable para muchos.
Más pobreza y menor poder adquisitivo
La combinación de estancamiento económico y carestía resulta en un país más pobre. Según el INEGI, el costo de la canasta alimentaria (Línea de Pobreza Extrema) aumentó un 8.3% anual tanto en zonas rurales como urbanas, superando por mucho la inflación general. Esto significa que los ingresos de los mexicanos, ya limitados por una economía que no genera empleos dignos, rinden cada vez menos.
El legado de la 4T
El gobierno de la presidenta Sheinbaum enfrenta los resultados de siete años de política económica de la 4T. Inicialmente, López Obrador y su equipo creyeron que la economía no sufriría si trastocaban las bases institucionales. La desaparición de organismos autónomos, el control de la Suprema Corte, la cancelación de contratos y la desatención de la seguridad pública han provocado que, en mayo de 2026, la mayoría de los empresarios encuestados por el Banco de México afirmen que es el peor momento para invertir en el país.
Los empresarios sonríen y dan declaraciones optimistas, pero en la realidad guardan su dinero o lo llevan a lugares con mejor ambiente de negocios y Estado de Derecho. Estamos ante una economía que simplemente ya no camina, donde lo único que sube son los precios de bienes y servicios esenciales. Sin inversión pública que detone crecimiento y sin generación de empleo formal, el inicio de 2026 anticipa un México con menos oportunidades y precios mucho más altos.



