Jitomate en la Ciudad de México: Precios se disparan hasta 98 pesos el kilo
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ha confirmado que el jitomate bola se está vendiendo en un rango de 60 a 98 pesos por kilo en la Ciudad de México, mientras que el saladette oscila entre 28 y 60 pesos. Este incremento significativo en los precios ha generado preocupación entre los consumidores y ha llevado a un análisis detallado de las causas subyacentes.
Intermediarios: El principal factor detrás del alza
De acuerdo con el Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), el aumento en los precios del jitomate es predominantemente un fenómeno de mercado y cadena comercial, más que un problema de producción. El GCMA señaló que la intermediación es la responsable de la mayor parte del incremento, ya que los productores han recibido ajustes moderados, mientras que los consumidores enfrentan subidas aceleradas.
Por ejemplo, el precio al productor subió un 17% al comparar el promedio de marzo con el 10 de abril. En contraste, los precios al mayoreo registraron un alza del 15%, y el mayor incremento se observó en el medio mayoreo, con un 37.3% de subida en la Ciudad de México. Las ventas al consumidor también mostraron un aumento del 28%, pasando de alrededor de 43 pesos en marzo a 55.5 pesos en promedio para el 10 de abril.
Desconexión entre productor y consumidor
El GCMA expuso que existe una creciente desconexión entre los productores de jitomate y los consumidores finales. La diferencia entre el precio pagado al productor y el cobrado al consumidor es de 38.5 pesos por kilo, lo que evidencia las distorsiones en la cadena comercial. Este fenómeno no se debe a un shock severo en la oferta agrícola, sino a factores como:
- Estacionalidad en la producción.
- Reacomodos logísticos y de distribución.
- Mayor presión en centros urbanos como la Ciudad de México.
Recomendaciones para contener los precios
Ante esta situación, el GCMA ha sugerido varias medidas para frenar el alza en los precios del jitomate. Entre ellas, destacan:
- Mantener un monitoreo constante de precios en centrales de abasto y tiendas de autoservicio.
- Abrir un cupo de importación temporal en caso de escasez.
- Iniciar programas de abasto social en Tiendas del Bienestar.
Estas acciones buscan mejorar la eficiencia comercial y reducir las distorsiones en la cadena de suministro, asegurando que los consumidores no continúen enfrentando incrementos desproporcionados.
La situación del jitomate refleja un problema más amplio en la economía mexicana, donde los intermediarios juegan un papel crucial en la formación de precios de productos básicos. Se espera que las autoridades tomen cartas en el asunto para proteger el bolsillo de las familias.



