Ángel Salazar, un estudiante mexicano que viajó a Londres para cursar un doctorado con una beca respaldada por el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Fundación Politécnico y la Queen Mary University of London, se encuentra al borde de abandonar su sueño académico. “Me dieron un ultimátum: o pago las colegiaturas o me doy de baja del programa”, relata, en medio de una crisis que afecta a 39 jóvenes mexicanos en el Reino Unido.
La suspensión de apoyos económicos
El programa de internacionalización, impulsado en 2022 por el IPN y la Fundación Politécnico con apoyo de universidades británicas, prometía cubrir manutención y colegiaturas por cuatro años a egresados de excelencia. Sin embargo, el pasado 23 de marzo, los estudiantes recibieron una notificación sobre la suspensión “temporal y preventiva” de los apoyos, sumiéndolos en la incertidumbre financiera y académica.
El caso de Ángel Salazar: acoso y revictimización
Antes de la suspensión, Ángel ya enfrentaba problemas. Durante su primer año en Londres, denunció acoso académico por parte de su supervisor. “Fue una experiencia muy difícil que dañó profundamente mi salud mental”, cuenta. Tras acudir a servicios psicológicos y presentar una denuncia formal, la universidad respaldó su testimonio y le ofreció cambiar de supervisor y línea de investigación, lo que implicó perder un año de trabajo. “Tuve que aceptar porque mi salud mental estaba completamente destruida”, señala.
Durante la pausa académica, la Fundación Politécnico interpretó su situación como abandono del programa. “Me revictimizaron y sin notificación formal me suspendieron la beca”, sostiene. Ángel fue dado de baja sin derecho de apelación, a pesar de que la universidad intentó interceder. Hoy enfrenta deudas, riesgo de perder su visa y la posibilidad de abandonar el doctorado. “Me siento devastado viendo mis sueños derrumbarse pese a todo el esfuerzo y amor que he dedicado a mi doctorado”, expresa.
Una crisis colectiva
Los 39 becarios afectados comparten una situación similar. En un video difundido en redes sociales, describen la crisis: “Imagina que un día despiertas y la institución que representas te dejó varada en el extranjero”. La suspensión de apoyos ha generado deudas impagables, riesgo migratorio, incertidumbre sobre la continuidad de los estudios e imposibilidad de graduarse.
Silencio institucional
Hasta ahora, ni la Fundación Politécnico ni el IPN han ofrecido una solución integral ni han asumido públicamente la responsabilidad sobre los compromisos adquiridos. Los estudiantes esperan una respuesta mientras ven cómo su oportunidad de excelencia académica se convierte en una carrera contra el tiempo para no perder años de trabajo, estabilidad emocional y futuro profesional.



