Estados Unidos impuso sanciones este lunes a once prominentes cubanos vinculados a la dictadura castrista y a tres entidades gubernamentales en La Habana, al considerarlos una amenaza para su seguridad nacional. Las medidas también alcanzan a personas extranjeras que los apoyen o se beneficien de sus servicios. Aunque estas acciones forman parte de la creciente presión de la Administración Trump contra el régimen cubano, tienen una ramificación directa hacia México, pues el ex presidente Andrés Manuel López Obrador podría ser un daño colateral.
Instituciones sancionadas
Entre las entidades sancionadas se encuentra el Ministerio del Interior de Cuba, responsable de la seguridad interna, los servicios de inteligencia y las prisiones, así como la Dirección de Inteligencia, conocida popularmente como el G2, que depende de dicho ministerio. Ambas instituciones tuvieron una fuerte presencia en Venezuela, donde controlaban la seguridad interna y la inteligencia local, pero fueron desmanteladas tras la extracción del ex presidente Nicolás Maduro a principios de año. Se espera que Maduro, en las negociaciones o interrogatorios en Nueva York, donde está preso, ayude a completar el rompecabezas de las acciones clandestinas cubanas en toda América Latina.
¿Qué es un 'asset'?
Un asset no es lo mismo que un agente de inteligencia (espía). Mientras que un agente forma parte de una estructura formal con pertenencia y control, un asset proporciona información solicitada por un agente de inteligencia designado como enlace (case officer), pero no pertenece formalmente a la institución. Los assets pueden ser reclutados mediante convencimiento, extorsión, favores, protección o dinero, aunque algunos lo hacen por afinidad ideológica. El asset brinda acceso, influencia, financiamiento y apoyo logístico.
Según la investigación estadounidense, López Obrador pertenece a la segunda categoría. No se convirtió en un activo del G2 por coerción, extorsión o dinero, sino por convicción ideológica. El ex presidente no fue un tonto útil del G2, sino que compartía el objetivo estratégico cubano de hacer daño a Estados Unidos. Durante varios años fue funcional, pero al llegar a la Presidencia se volvió una pieza estratégica.
Intervención en procesos electorales
Una de las acciones emprendidas por iniciativa cubana, que contó con las simpatías de altos funcionarios mexicanos, provocó uno de los últimos conflictos con el Gobierno de Estados Unidos: la presunta participación de militantes de Morena que utilizaron los consulados de México en ese país para hacer proselitismo político. El Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum ha rechazado tajantemente el señalamiento, pero la investigación está en marcha y se espera un informe público del Departamento de Estado.
El intervencionismo de López Obrador en los procesos electorales fue público. En varias ocasiones llamó a la comunidad mexicana en Estados Unidos a votar contra los republicanos, incluido el entonces senador Marco Rubio, actual secretario de Estado. Los primeros trascendidos de la investigación sobre los consulados señalan que la red consular mexicana está manipulada por los cubanos, y que buscaron incidir en el voto en Estados Unidos, haciendo campaña en contra de Donald Trump a favor de los demócratas.
Fondos y naturalización de cubanos
De acuerdo con datos de inteligencia del FBI, que deberá corroborar el Departamento de Estado, el Gobierno de López Obrador dispuso de 160 millones de dólares durante dos años, enviados a un número no precisado de consulados bajo la cobertura de programas específicos, que se emplearon para el proselitismo de las células de Morena en ese país. Además, López Obrador dio cobertura a miles de cubanos. Una fuente estadounidense indicó que el entonces director de Migración, Francisco Garduño, naturalizó a poco más de 50 mil cubanos como mexicanos.
También se extrajeron de Bolivia y Ecuador, en ocasiones de manera clandestina porque estaban siendo perseguidos por la justicia de esos países, a bolivianos y ecuatorianos cercanos al castrismo durante la pandemia de COVID-19. Estos viajaban a Venezuela y luego a México, donde al llegar al aeropuerto de Toluca, durante la noche, les cambiaban sus documentos sudamericanos por mexicanos.
Alineamiento público con Cuba
El alineamiento de López Obrador con la dictadura castrista fue público, llegando al extremo de invitar al presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, como invitado de honor y orador distinguido en el desfile militar del 16 de septiembre de 2021. El 14 de marzo pasado, salió de su refugio en Palenque cuando Estados Unidos inició un bloqueo económico contra Cuba, citando al general Lázaro Cárdenas, quien declaró que “no es lícito preconizar nuestra indiferencia ante su heroica lucha, porque su suerte es nuestra”.
A diferencia de otros presidentes, que no todos simpatizaban con el régimen castrista, López Obrador no jugó al equilibrio entre Estados Unidos y Cuba, sino que tomó partido por La Habana. Aunque no hay precisión sobre el año en que se convirtió en asset del G2, según la información disponible, fue al menos en 2006.
Implicaciones para Sheinbaum
Es altamente probable que Sheinbaum, quien conoce la afinidad ideológica de López Obrador con el castrismo y la comparte, desconozca que el ex presidente es mucho más que un mero simpatizante: es un activo de la inteligencia cubana, al igual que varios de quienes se encuentran en su entorno político. Por ello, quizás las externalidades de la acción de Washington contra la inteligencia cubana no alcancen a calibrarse.
Una fuente estadounidense admitió que uno de los objetivos en México es desmantelar “el círculo ominoso entre los servicios de inteligencia extranjeros, el crimen organizado y autoridades corruptas”. Esta cara del conflicto entre México y Estados Unidos no se está viendo en Palacio Nacional, donde analizar bajo nuevos supuestos los diferentes pisos que tensionan a ambos países podría ofrecer mejores soluciones para salir de esta crisis.



