Línea 2 del Metro CDMX: obras inconclusas a un mes del Mundial 2026
Línea 2 del Metro: caos a un mes del Mundial 2026

A menos de un mes de la inauguración del Mundial de Futbol 2026, la Línea 2 del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro, principal corredor de conexión hacia el Estadio Banorte vía el Tren Ligero, opera entre obras inconclusas, zonas acordonadas, transbordos intervenidos y trabajos activos en la mayoría de sus estaciones.

Entre los usuarios persisten críticas por las intervenciones enfocadas en “poner bonito” el Metro de cara al torneo internacional, sin que el Gobierno de la Ciudad de México, a cargo de la morenista Clara Brugada, haya priorizado resolver los problemas relacionados con mantenimiento, accesibilidad, operación de trenes y condiciones estructurales del servicio.

Olor a pintura y polvo en Bellas Artes

El olor a pintura, solventes y polvo invaden los pasillos de correspondencia en la estación Bellas Artes. Mediante andamios, paredes abiertas y pisos parcialmente levantados, los usuarios del gigante naranja avanzan entre obreros, cintas de precaución y señalizaciones provisionales colocadas sobre lonas. En algunas estaciones faltan luminarias; en otras, las rutas de transbordo fueron modificadas por las obras y son los propios empleados quienes terminan dando indicaciones a gritos a los pasajeros confundidos.

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En la estación Hidalgo, decenas de personas suben y bajan escaleras con extrema precaución debido a que varios escalones permanecen sin acabados, con superficies irregulares de cemento expuesto. Algunos usuarios avanzan sosteniéndose de las paredes para no resbalar, mientras adultos mayores descienden lentamente observando cada paso entre zonas todavía intervenidas, rodeadas de polvo y material de construcción.

Tres estaciones cerradas y trabajos en obra negra

Los trabajos en “obra negra” se concentran principalmente en el tramo que va de Hidalgo a San Antonio Abad, donde las remodelaciones permanecen visiblemente inconclusas y el ritmo de las obras evidencia labores aceleradas a menos de un mes del Mundial. Al cierre de esta edición, hay tres estaciones cerradas: Portales, Nativitas y San Antonio Abad. Así, las promesas de la actual administración sobre una movilidad de calidad para la llegada de más de cinco millones de turistas y la población en general quedan en duda ante la realidad que padecen millones de mexicanos que utilizan el Metro para sus trayectos diarios.

Tiempos de traslado y modernización desigual

La llamada Línea Azul es un emblemático corredor en el que convergen seis transbordos importantes de la red y será el medio más utilizado para el flujo de aficionados hacia la sede de los partidos en el sur de la capital del país. Desde distintos puntos de esta urbe, los usuarios podrán conectar a través de la red subterránea hasta Tasqueña y desde ahí abordar el Tren Ligero que llega directo al Estadio Banorte.

Proceso documentó durante un recorrido realizado el 11 de mayo último, a un mes exacto del torneo internacional, que la “modernización” de la Línea 2 no es equitativa ni funcional. Por ejemplo, en las estaciones que no serán tan concurridas por los turistas, el tramo que va de Cuatro Caminos a Revolución no se observan cambios derivados de la rehabilitación de la Línea 2. En esos puntos, lo único distinto respecto de meses anteriores es la colocación de publicidad relacionada con la Copa del Mundo.

Aún más, la jornada mundialista trae consigo eventos como el FIFA Fan Festival en el Zócalo, donde se prevé una asistencia de hasta 50 mil personas por día. Pero la estación Zócalo/Tenochtitlán –con una afluencia cercana a 40 mil usuarios diarios– es una de las más caóticas, con múltiples obras grises y bloqueos en accesos. Proceso registró que el tiempo promedio entre estaciones es de un minuto con 39 segundos, pero, pese a que el Metro asegura una “circulación constante”, los intervalos varían y existe el riesgo de que los trenes se detengan hasta por más de 15 minutos, de acuerdo con la propia experiencia de los usuarios.

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En tres viajes distintos de terminal a terminal (Cuatro Caminos–Tasqueña), el tiempo total del traslado fue de 40 minutos exactos, cifra que suele aumentar durante la temporada de lluvias de junio, julio y agosto (periodo que coincide con el arranque y desarrollo del Mundial, cuya inauguración está programada para el 11 de junio próximo), cuando las precipitaciones vuelven más lenta la marcha de los trenes, pues generan filtraciones y goteras en distintas estaciones.

Falta de señalización y confusión entre pasajeros

Uno de los mayores conflictos para los usuarios es la falta de señalización visible y uniforme. A partir de la estación Hidalgo y hasta Tasqueña, varios letreros oficiales fueron retirados por las obras y sustituidos por lonas provisionales colocadas de manera irregular en pasillos y zonas de correspondencia. En algunas estaciones, la señalización resulta poco visible o difícil de identificar, lo que genera confusión entre pasajeros que intentan ubicar salidas, andenes y correspondencias dentro de la línea. “Ni siquiera sabes en qué estación vas”, se queja Eric Vélez, un usuario frecuente que asegura que las fallas se han intensificado con las obras. En Tasqueña, siguen colgadas las lonas que anuncian que el Tren Ligero no funciona, cuando ya está operando bajo el nombre de “El Ajolote”.

Quejas de usuarios con discapacidad y adultos mayores

Para los usuarios con alguna discapacidad o movilidad limitada, la Línea 2 es un trayecto lleno de obstáculos. La señora Xóchitl, con el tobillo dislocado, describió el reto que representa la falta de elevadores y escaleras eléctricas funcionales en estaciones como Chabacano y Villa de Cortés. “Hay viejecitos con su bastón que tienen que subir las escaleras normales porque nada sirve. La semana pasada veíamos casi a la mayoría con cubrebocas porque están haciendo sus modificaciones (...) Tenemos ocho años que avisaron del Mundial y en tres meses quisieron hacer todo. Pasé en la noche por el túnel de la estación Garibaldi, con cuidado porque estaba oscuro; estaban picando las paredes, había personas delante de mí que llevaban su lamparita del teléfono”, relata la usuaria.

Paty, una mujer de la tercera edad, considera que la remodelación es solamente un cambio estético para recibir a los extranjeros: “Debería (Clara Brugada) de tener bien sus trenes, no nada más darle una pasadita (...) Taparon su vergüenza, vienen de otros países para que digan 'ay, qué bonito', pero no ven la realidad, ven todo por fuera”. Ella cuestiona que las remodelaciones se concentren en cambios visuales, como nuevas luminarias y acabados, mientras continúan problemas relacionados con el mantenimiento de los trenes, frenados bruscos y ruidos constantes durante los trayectos.

En relación con la crítica de Paty, entre el 12 y el 13 de abril último, el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo (SNTSTC) encabezó un paro escalonado para denunciar que, de un total de 391 trenes, 70% superó el límite de kilometraje sin recibir mantenimiento general; en algunos casos, señalaron, habían recorrido más de dos millones de kilómetros cuando el máximo establecido es de 750 mil. Durante esas protestas, el sindicato también dio a conocer que 84 trenes permanecían detenidos en talleres por falta de refacciones y que únicamente 68 unidades se encontraban en condiciones adecuadas para operar, concentradas principalmente en las líneas 1 y 12.

Golpe para comerciantes

La crisis del Metro, además de afectar el tiempo y la experiencia de los usuarios, también impacta en el sustento de las familias que dependen del comercio al interior de las instalaciones. Proceso encontró que, en estaciones como Villa de Cortés, Bellas Artes y Tasqueña, comerciantes reportan una caída en sus ventas desde el inicio de las obras, pues aseguran que muchos usuarios evitan transitar o permanecer en las zonas intervenidas. Estela trabaja en un puesto ambulante al exterior de la estación Villa de Cortés, desde donde denuncia que las obras redujeron 40% el flujo de personas que normalmente se detenían a comprar. “Esa ha sido la mayor afectación”. Diana Miranda trabaja en uno de los quioscos comerciales autorizados dentro de la estación Tasqueña. En medio de las remodelaciones, relata que los comerciantes han sido movidos constantemente de lugar por las obras, situación que, asegura, complica todavía más las condiciones de trabajo para quienes dependen diariamente de las ventas dentro del Metro, incluidos empleados con discapacidad.

El proyecto de movilidad bajo presión rumbo al Mundial

El 7 de mayo último, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, prometió que la rehabilitación de la Línea 2 quedará concluida el 31 de mayo próximo. Ese mismo día, el secretario de Movilidad (Semovi), Héctor Ulises García Nieto, reconoció que las obras fueron aceleradas ante la cercanía del torneo internacional. “Estamos metiendo el acelerador”, declaró el funcionario, quien también dijo que actualmente existen trabajos permanentes las 24 horas en distintas estaciones de la línea.

La intervención fue anunciada oficialmente desde el 3 de febrero último como parte del plan de movilidad rumbo al Mundial. En ese momento, Brugada dijo que el gobierno federal destinó mil 500 millones de pesos para mantenimiento y modernización del Metro, con la Línea 2 como uno de los proyectos prioritarios. Del total de recursos, el director general del Metro, Adrián Rubalcava Suárez, informó que mil millones de pesos serían destinados específicamente a la rehabilitación de la Línea 2.