En su columna del 18 de mayo de 2026, el escritor y periodista Catón nos deleita con una miscelánea de historias que combinan su característico humor, ironía y aguda observación de la realidad mexicana. Desde anécdotas personales hasta reflexiones sobre la política y la sociedad, el autor teje un relato que invita a la reflexión y, a la vez, arranca sonrisas.
Anécdotas cotidianas con trasfondo profundo
Catón inicia con una historia aparentemente trivial sobre una visita al mercado, donde un vendedor le ofrece un producto con una frase ingeniosa. A partir de ahí, despliega una serie de reflexiones sobre la creatividad popular y la resiliencia de los mexicanos frente a las adversidades. El autor destaca cómo, en medio de la crisis económica y la incertidumbre política, el ingenio de la gente se convierte en una herramienta de supervivencia.
Crítica social con humor
No falta la crítica a la clase política, a la que Catón describe con su estilo punzante. Compara a ciertos funcionarios con personajes de la farándula, señalando la falta de seriedad en el ejercicio del poder. Sin embargo, lo hace sin caer en el panfleto, sino utilizando la sátira como un espejo que refleja las contradicciones del sistema.
- El arte de la ironía: Catón demuestra por qué es considerado un maestro de la ironía, al abordar temas como la corrupción y la impunidad con un toque de ligereza que no resta profundidad.
- Personajes inolvidables: El columnista retrata a personajes de la vida cotidiana que se convierten en arquetipos de la mexicanidad: el vendedor ambulante, el burócrata, el político oportunista.
Reflexiones sobre el tiempo y la memoria
En un giro más íntimo, Catón comparte recuerdos de su infancia en Monterrey, contrastando el pasado con el presente. Habla de cómo han cambiado las costumbres, la ciudad y las relaciones humanas, y hace un llamado a valorar las pequeñas cosas que dan sentido a la vida. Estas reflexiones, lejos de ser nostálgicas, invitan a una reconciliación con el presente.
Un estilo inconfundible
La columna es un ejemplo del estilo inconfundible de Catón: frases cortas, juegos de palabras, referencias cultas y populares, y un ritmo que atrapa al lector. Cada párrafo es una pequeña joya literaria que combina el periodismo con la literatura.
- Primero, la sorpresa: El autor inicia con una idea que parece simple, pero que rápidamente deriva en una reflexión profunda.
- Luego, la crítica: Sin perder el humor, Catón señala los vicios sociales y políticos con precisión quirúrgica.
- Finalmente, la esperanza: A pesar de todo, el columnista cierra con una nota de optimismo, recordando que la capacidad de reírse de uno mismo es la mejor arma contra la adversidad.
En resumen, la miscelánea de Catón en El Norte es una lectura obligada para quienes buscan entender México desde una perspectiva crítica, pero sin perder el sentido del humor. Una columna que, como siempre, deja huella.



