Un violento enfrentamiento entre comerciantes establecidos y diableros (vendedores informales) se registró en la Central de Abasto de la Ciudad de México, dejando un saldo de al menos cinco personas lesionadas y cuantiosos daños materiales. Los hechos ocurrieron la mañana de este miércoles en el interior del mercado mayorista, uno de los más grandes del mundo.
Motivos de la riña
De acuerdo con testigos, la disputa inició cuando un grupo de diableros intentó instalarse en un área exclusiva para comerciantes con permiso, lo que generó una discusión que rápidamente escaló a golpes, piedras y palos. Los comerciantes establecidos acusaron a los informales de invadir sus espacios y afectar sus ventas, mientras que los diableros denunciaron falta de oportunidades y acoso por parte de las autoridades. La situación se salió de control y fue necesaria la intervención de la policía capitalina para restablecer el orden.
Intervención de las autoridades
Elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) arribaron al lugar y lograron dispersar a los involucrados con el uso de gas lacrimógeno. Se reportó la detención de al menos tres personas, quienes fueron puestas a disposición del Ministerio Público para deslindar responsabilidades. Además, se realizó un operativo para retirar a los vendedores informales de la zona, aunque algunos lograron huir.
Reacciones de los afectados
Comerciantes locales manifestaron su molestia por la situación, señalando que la presencia de diableros no solo afecta su economía, sino que también genera inseguridad y desorden. Por su parte, los vendedores informales argumentaron que la falta de empleo y el alto costo de los permisos los obliga a trabajar en la informalidad. Ambos grupos hicieron un llamado a las autoridades para que busquen una solución definitiva al conflicto.
Antecedentes en la Central de Abasto
No es la primera vez que se registran enfrentamientos en la Central de Abasto. En los últimos años, han ocurrido varias riñas entre grupos de comerciantes y diableros, así como entre los propios informales por el control de las zonas de venta. La administración del mercado ha implementado medidas de seguridad, como la instalación de cámaras de vigilancia y la presencia de policías, pero los conflictos persisten debido a la alta demanda de espacios y la falta de regulación efectiva.
Las autoridades locales han anunciado que se reunirán con representantes de ambas partes para buscar acuerdos que eviten nuevos incidentes. Mientras tanto, la actividad en la Central de Abasto continúa con normalidad, aunque con un ambiente de tensión entre los diferentes grupos de vendedores.



