La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, confirmó que sostuvo una comunicación telefónica con el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, después de que este fuera acusado por el Departamento de Justicia de Estados Unidos de presuntos vínculos con el crimen organizado. La mandataria señaló que le manifestó al gobernador que, si no existen pruebas, no hay nada que temer.
Acusaciones de Estados Unidos
La Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York hizo públicos cargos por narcotráfico y posesión de armas contra diez ciudadanos mexicanos, entre ellos Rocha Moya, un senador por Sinaloa y el alcalde de Culiacán. Según las autoridades estadounidenses, estos funcionarios estarían vinculados con el Cártel de Sinaloa, específicamente con la facción de "Los Chapitos".
Sheinbaum enfatizó que cualquier acción debe realizarse bajo el Estado de derecho. "Tiene que haber pruebas. Si no hay nada, no hay nada que temer", declaró. Además, subrayó que corresponde a ella defender las leyes y la soberanía nacional ante la petición de extradición de los acusados.
Estigmatización de Sinaloa
La presidenta rechazó lo que calificó como una "muy grave estigmatización" del estado de Sinaloa tras las acusaciones. "El pueblo de Sinaloa es un pueblo grandioso. Es muy grave esta estigmatización que se ha hecho de Sinaloa. Es un gran estado, es el granero de México, y los ciudadanos requieren protección en este momento", afirmó durante su conferencia de prensa matutina.
El caso ha generado un fuerte sismo político en México, en medio de tensiones con Washington y la controversia por la presunta presencia de agentes estadounidenses en Chihuahua en operativos contra el narcotráfico. Rocha Moya rechazó categóricamente las acusaciones y las calificó como un ataque contra su persona y contra el movimiento político de Sheinbaum.



