Amnistía Internacional expone crisis humanitaria y represión en Medio Oriente
En su informe anual publicado el 20 de abril de 2026, Amnistía Internacional (AI) alertó sobre la grave degradación de los derechos humanos en Oriente Medio y el Norte de África durante el año 2025. El documento, titulado "La situación de los derechos humanos en el mundo", detalla cómo los conflictos armados persistentes, la represión autoritaria generalizada y las violaciones sistemáticas han agravado la crisis en la región, afectando a millones de personas con desplazamientos, hambrunas y ataques contra civiles.
Líbano: ataques israelíes y colapso económico
El informe documenta que el Líbano sufrió ataques israelíes casi diarios en 2025, resultando en más de un centenar de muertes civiles, entre 103 y 127, y la destrucción de más de 10 mil estructuras y tierras agrícolas en el sur, a pesar de un alto el fuego vigente desde noviembre de 2024. Además, la guerra y las violaciones de la tregua exacerbaron la crisis económica del país, impidiendo el desarrollo adecuado del sistema de protección social universal, que colapsó bajo la presión de acoger a millones de refugiados sirios y palestinos en condiciones precarias.
AI también alertó sobre la situación de la libertad de prensa en el Líbano, donde las autoridades citaron a activistas y periodistas por cargos de difamación y acusaciones imprecisas. Mientras tanto, el Parlamento avanzaba en un proyecto de ley de medios para mejorar la libertad de expresión, aunque con limitaciones significativas.
Siria y Yemen: violencia sectaria y crisis humanitaria
Tras la caída de Bachar al Asad en 2024, Siria experimentó un periodo de transición con avances en la sociedad civil, pero persistieron enfrentamientos sectarios, ejecuciones extrajudiciales y más de 1,400 homicidios civiles. AI denunció que Israel continúa ocupando los Altos del Golán, generando inestabilidad en la frontera siria. El informe documentó masacres perpetradas por grupos armados afines al gobierno anterior contra la comunidad alauí en regiones costeras, con más de 1,400 civiles muertos, y ejecuciones extrajudiciales de decenas de drusos en la gobernación de Sueida.
En Yemen, el informe señaló continuos ataques de los rebeldes chiíes hutíes, así como bombardeos estadounidenses e israelíes que mataron e hirieron a centenares de civiles, incluidos migrantes en centros de detención. Las partes en conflicto practicaron detenciones arbitrarias, mientras la inseguridad alimentaria extrema afectó a casi la mitad de la población.
Golfo Pérsico: ejecuciones récord y discriminación
AI analizó la situación de los derechos humanos en los países del golfo Pérsico, denunciando que Arabia Saudí registró un número récord de ejecuciones, aplicando la pena capital a "cientos" de detenidos, muchos por delitos de drogas, incluidos extranjeros y personas que eran menores en el momento de los hechos. El reino árabe intensificó la represión de la libertad de expresión y asociación, y más de 13 millones de trabajadores migrantes sufrieron discriminación sistemática, con muchos empleados domésticos sometidos al sistema de patrocinio conocido como 'kafala'.
Respecto a Baréin, AI documentó que el país amplió la producción de petróleo y gas a pesar de sus compromisos climáticos, mientras que Catar aparece como exportador masivo de gas en el informe regional.
Llamado a la acción y advertencias
Tras presentar este panorama regional, Amnistía Internacional urgió a los Estados de la región a cesar la represión, investigar crímenes internacionales y garantizar rendición de cuentas, protección a civiles y derechos económicos, sociales y ambientales. La organización advirtió que la impunidad y los recortes de ayuda internacional agravan una crisis que amenaza la estabilidad de todo Oriente Medio, subrayando la necesidad de acciones inmediatas para abordar estas violaciones sistemáticas.



