La voz de Julio Nájera se quiebra cada vez que habla de su madre. Recuerda a Juana Palacios, la mujer que sacó adelante sola a sus tres hijos, luego de que su padre abandonara el hogar. Siete años después de su fallecimiento, aún le cuesta aceptar la ausencia. “Mi mamá es la idea que tengo del amor”, dice. “Siempre estuvo para nosotros, aunque llegara cansada de trabajar. Nos preguntaba cómo nos había ido en la escuela, si ya habíamos hecho la tarea o cómo iban nuestras amistades. Siempre tenía tiempo para escucharnos”.
Juana trabajaba en dos empleos y rara vez descansaba. Julio recuerda que apenas podía verla por las mañanas antes de ir a la escuela y, por las noches, antes de dormir. Aun así, nunca faltó comida ni ropa. “Nunca tuvo días libres. Si podía tomar otro trabajo o vender algo para ganar más dinero, lo hacía. Todo lo que soy se lo debo”.
La historia de Juana se repite en miles de hogares mexicanos encabezados por mujeres que asumen solas la crianza, el sustento económico y las tareas domésticas. Ante esta realidad, los Gobiernos federal y estatal han ampliado apoyos a madres trabajadoras y jefas de familia para reducir vulnerabilidad y facilitar el cuidado.
Programas federales y estatales
María de la Luz enfrenta una situación similar. Sin posibilidades de jubilarse y con un hijo que padece parálisis, continúa trabajando para mantener el hogar. Aunque reconoce que los apoyos representan un alivio, considera que aún son insuficientes. A nivel federal, la Secretaría de Bienestar opera el programa para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras, dirigido a mujeres que trabajan, estudian o buscan empleo sin servicios de guardería del IMSS o ISSSTE. El apoyo económico va de los mil 650 a tres mil 720 pesos bimestrales para menores con discapacidad y se entrega hasta antes de que los hijos cumplan seis años.
En Jalisco, el Gobierno estatal impulsa el programa de Apoyo a Mujeres Jefas de Familia. El esquema contempla apoyos mensuales de dos mil 593 pesos, además de incentivos para guarderías y estancias infantiles dirigidos a menores de entre dos y 11 años. También se ofrecen apoyos cercanos a los 12 mil pesos para la adquisición de mobiliario, herramientas o insumos destinados al arranque o fortalecimiento de proyectos de emprendimiento. A ello se suman ayudas adicionales de 972 pesos mensuales para guarderías y la misma cantidad para la compra de alimentos y artículos básicos del hogar. Otro de los beneficios disponibles en la Entidad es el descuento del 100% en el transporte público.
Impacto social y cifras
Según datos estatales, alrededor de seis mil mujeres cuentan con este apoyo, mientras que el programa federal beneficia a más de 300 mil madres en todo el país. Las cifras reflejan la dimensión social del fenómeno. Según datos del Inegi, 45.7% de las madres de 15 años y más están casadas, 23.6% están separadas, divorciadas o viudas, 20.1% viven en unión libre y 10.6% son solteras. Además, casi la mitad de las madres ocupadas perciben hasta un salario mínimo mensual.
Para Julio, ningún apoyo económico describe el esfuerzo de su madre. La recuerda como “una mujer de hierro”, alguien que nunca se enfermaba ni se permitía rendirse. “Cuando estaba en la secundaria nos pidieron dibujar a un superhéroe. Yo dibujé a mi mamá”. Juana dedicó su vida a sacar adelante a su familia; hoy su recuerdo permanece entre hijos y nietos.
Homenaje en el Día de las Madres
En el Día de las Madres, Julio Nájera recuerda a Juana Palacios como la mujer que marcó su vida con amor, disciplina y esfuerzo. A siete años de su fallecimiento, asegura que todo lo que ha logrado se lo debe a ella. “Mi mamá es la idea que tengo del amor”, expresó Julio al recordar a la mujer que lo sacó adelante junto a sus hermanos luego de que su padre abandonara el hogar. Aunque sólo terminó la preparatoria, Juana trabajó sin descanso para sostener a su familia. Por las mañanas era empleada del hogar, después trabajaba en limpieza dentro de una empresa y los domingos atendía un puesto en el tianguis. Además, vendía productos por catálogo para obtener más ingresos.
“Ella fue mi ejemplo y mi fortaleza. Gracias a ella estudié la universidad, me titulé y hoy tengo un trabajo bien remunerado”, compartió. Julio recuerda que nunca la vio rendirse. A pesar del cansancio, siempre encontraba tiempo para prepararles de comer, escucharlos y acompañarlos. “Mi mamá era un roble. Nunca le dolía nada y siempre estaba buscando cómo sacar adelante la casa”, dijo. Entre recuerdos y enseñanzas, Julio asegura que la disciplina, el respeto y el valor del trabajo que hoy tiene fueron herencia de Juana, una madre a quien considera el mayor ejemplo de su vida.



