En el marco del Día de las Madres, la señora Celia evoca con cariño los remedios caseros de su madre, María del Refugio, conocida como "mamá Cuca", cuyas prácticas curativas tradicionales aún resuenan en su familia.
El legado de mamá Cuca
Doña Celia guarda en su memoria la imagen de su madre con una botella de vidrio verde repleta de alcohol y flores de árnica. Cada noche, María del Refugio utilizaba esta preparación para aliviar los dolores de piernas, espalda y reumas tras largas jornadas de trabajo. "Mamá Cuca" era una de esas madres que siempre tenían un remedio natural para cualquier malestar. En su hogar nunca faltaban plantas, ungüentos y jarabes elaborados con ingredientes naturales que adquiría principalmente en el mercado Corona de Guadalajara.
Remedios para cada dolencia
Si alguien presentaba dolor de oído, ella salía al patio por ramas de ruda; para la tos, preparaba miel con limón o hervía cebolla morada, ajo y jengibre para crear un jarabe que, aunque de sabor desagradable, resultaba efectivo. Para el dolor de estómago utilizaba yerbabuena con sal, mientras que las cortaduras y quemaduras las trataba con cebolla o mostaza. También empleaba remedios populares de la época, como el Vick Vaporub, la tintura de violeta y el Merthiolate, indispensables para raspaduras y enfermedades infantiles.
Una tradición que se desvanece
María del Refugio aplicó estos conocimientos durante años a sus nueve hijos y posteriormente a sus veinte nietos. Falleció el 3 de febrero de 2017 a los 74 años, pero sus remedios permanecen vivos en la memoria familiar. Celia lamenta que muchas de estas prácticas se hayan ido perdiendo con las nuevas generaciones. "A lo mejor sí nos curaban o a lo mejor no, pero eran recuerdos muy bonitos. Las mamás siempre tenían algo para aliviar cualquier dolor de sus hijos", reflexiona.



