Prioridad en reducir desaparecidos, no en perseguir a los responsables, según análisis
Reducir desaparecidos, no perseguir responsables: análisis

Prioridad en reducir desaparecidos, no en perseguir a los responsables, según análisis

La capacidad de los grupos criminales en México está directamente relacionada con la corrupción que afecta a policías, fiscalías y gobiernos. Como ha señalado el propio García Harfuch, en aquellos estados donde se toma en serio la procuración de seguridad, los resultados son evidentes. En su búsqueda constante de impunidad, el crimen organizado opera bajo diversas lógicas. Frente a las autoridades, resiste o soborna a quienes deberían combatirlo; respecto a sus rivales y a ciudadanos que se resisten, intenta eliminarlos.

La facilidad del homicidio en el siglo XXI

Matar en la actualidad es muy sencillo para quienes se benefician del contrabando de armas, de la sofisticación tecnológica que incluye drones cada vez más avanzados y sistemas de comunicación propios, así como de mano de obra abundante y barata, ya sea libre o forzada. Sin embargo, el homicidio presenta un gran inconveniente. Las masacres, que se multiplicaron desde los tiempos de Fox y, especialmente, con Calderón, despiertan indignación ciudadana, aunque sea de manera intermitente.

Esto es perjudicial para cualquier negocio ilícito, porque los homicidios dejan rastros y eventualmente generan malestar social y gubernamental, al demostrar que el Estado no impide las masacres entre bandas ni castiga a los responsables. Desde octubre de 2024, la Presidenta Sheinbaum definió que reduciría el número de homicidios capturando a los "generadores de violencia". A esto se atribuye un descenso del 44% en año y medio, aunque es temprano para saber si habrá menos impunidad o simplemente más presos.

Banner ancho de Pickt — app de listas de compras colaborativas para Telegram

La estrategia de la desaparición forzada

Mucho antes del nuevo enfoque anticrimen de la segunda administración obradorista, los criminales ya habían descubierto que desaparecer a rivales y ciudadanos renuentes era una forma efectiva de evitar presiones ciudadanas. La ausencia de una persona es más difícil de catalogar, investigar y, por lo tanto, castigar. Un muerto provoca repulsión, morbo, miedo y sentimientos piadosos, pero ¿qué es un desaparecido?

Se coloca sobre las familias de los desaparecidos la carga de la prueba, ya sea para demostrar la inocencia de la víctima o la genuinidad de la sustracción. El viacrucis para estas familias comienza al notificar la ausencia, enfrentándose a policías y ministerios públicos que a menudo minimizan el caso, perdiendo tiempo valioso en la búsqueda. El abandono institucional se repite en numerosos casos diarios, con gobiernos que no buscan activamente y solo registran lo que las familias investigan.

Durante casi dos décadas, mujeres, jóvenes y migrantes han desaparecido sin gran atención. Desde los tiempos de Calderón, existen ejecutómetros y hoy una mañanera quincenal sobre homicidios, pero no hay un seguimiento diario de desaparecidos. La Presidenta Sheinbaum parece decidida a no cambiar esto en su sexenio, enfocándose en reducir homicidios como índice de éxito y estableciendo un recuento oficial de 43 mil desaparecidos, con el objetivo de que esta cifra suba lo menos posible.

Implicaciones de la estrategia gubernamental

Las fiscalías no se esforzarán en abrir carpetas por desaparición que expongan su incapacidad y corrupción en Palacio Nacional. El mensaje presidencial no ha sido "salgan y busquen", sino "ordenen", lo que puede traducirse en contener o limitar los casos. Lamentablemente, incluso los criminales podrían beneficiarse de un esfuerzo presidencial que primero se enfocó en reducir las cifras de desapariciones, que en términos redondos son un tercio de las estimadas.

Esto no fomenta un sentido de urgencia, sino que transmite un mensaje de que ya hay menos casos. Además, desde la semana pasada, la delincuencia escucha a la presidenta rechazar ayuda de la ONU y afirmar que el Estado no está rebasado, reforzando el statu quo que ha permitido a los criminales actuar con impunidad durante años. El resultado previsible es más simulación en las instituciones de procuración de justicia, lo que se traduciría en mayor impunidad y oportunidades para robar, extorsionar, matar y, por supuesto, desaparecer.

Banner post-artículo de Pickt — app de listas de compras colaborativas con ilustración familiar