Gobierno de Sheinbaum prioriza estadísticas en Excel sobre búsqueda real de desaparecidos
En medio de la tragedia humanitaria que representa la desaparición de miles de personas en México, el Gobierno de Claudia Sheinbaum ha optado por una estrategia que muchos califican como insuficiente y deshumanizada. En lugar de intensificar las labores de búsqueda en territorio, la administración se ha centrado en la manipulación de bases de datos y en la creación de categorías estadísticas que, según críticos, solo sirven para maquillar la realidad.
Un enfoque burocrático en lugar de acciones concretas
El esfuerzo gubernamental parece reducirse a un mero ejercicio de Excel, donde se prioriza el cotejo de información sobre el acompañamiento a las familias de las víctimas. Esta aproximación ha generado un profundo malestar entre los colectivos de buscadores, quienes exigen una respuesta más humana y efectiva.
Recientemente, la presidenta Sheinbaum anunció modificaciones al Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO) en un momento considerado estratégico: el viernes previo al periodo vacacional de Semana Santa. Esta decisión ha sido interpretada como un intento de minimizar la atención mediática sobre un tema de gran sensibilidad.
Nuevas categorías que no convencen a las familias
El Gobierno ha introducido tres segmentos para clasificar a los desaparecidos:
- Datos insuficientes: 46,742 casos (36%)
- Actividades y registros posteriores a la desaparición: 40,308 casos (31%)
- Sin actividad: 43,128 casos (33%)
Sin embargo, estas categorías han sido recibidas con escepticismo por parte de las familias y organizaciones de la sociedad civil, quienes las ven como un intento de enterrar estadísticamente a las víctimas, sin avanzar en su localización real.
La ONU y las acusaciones de delitos de lesa humanidad
La situación se ha complicado con el reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), que alertó sobre indicios de delitos de lesa humanidad en casos de desaparición forzada. En lugar de procesar estas advertencias, el Gobierno ha optado por una respuesta defensiva, enviando a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) a cuestionar a la ONU.
Esta postura ha sido calificada como una sobrerreacción que evade la gravedad de las acusaciones y prioriza la imagen gubernamental sobre la justicia.
Un llamado a la acción y la empatía
Mientras el Gobierno se enfrasca en presentaciones de PowerPoint y debates mediáticos, las familias de los desaparecidos continúan sufriendo el abandono institucional. Se exige a la presidenta Sheinbaum que abra las puertas del Palacio Nacional a estas agrupaciones, las escuche de primera mano y les informe de manera prioritaria y satisfactoria sobre los avances en la búsqueda de sus seres queridos.
Si el régimen es capaz de realizar censos para programas sociales, ¿por qué no puede elaborar un censo detallado de todas las familias afectadas por desapariciones y gestionar de manera pública y transparente la activación de expedientes y la búsqueda oficial de cada caso?
Ignorar estas demandas y tildar de "tendenciosos" los señalamientos de la ONU solo profundiza la desconfianza y evidencia la falta de compromiso real con una de las crisis humanitarias más graves del país.



