Fenómeno de 'El Niño' amenaza México con huracanes intensos y sequías en 2026
El Niño amenaza México con huracanes intensos en 2026

El Niño se perfila como una amenaza climática para México en 2026

La Organización Meteorológica Mundial (OMM) ha emitido una alerta sobre el posible retorno del fenómeno climático conocido como El Niño durante el verano boreal de 2026, con probabilidades de extenderse hasta finales del año. Este evento podría desencadenar huracanes intensos con un impacto directo en las costas mexicanas, según Christian Domínguez, meteoróloga del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Impacto en la temporada de huracanes

Uno de los efectos más significativos de El Niño en México es su influencia en la temporada de huracanes, que abarca de mayo a noviembre. Domínguez explicó al diario español El País que este fenómeno eleva las temperaturas en las aguas del Pacífico, lo que favorece la formación de huracanes más poderosos. En contraste, reduce la cantidad de ciclones tropicales en el Atlántico.

La investigadora de la UNAM citó ejemplos históricos, como el huracán Patricia en 2015, que impactó Jalisco con vientos de 330 kilómetros por hora, y Otis en 2023, que causó graves daños en Guerrero con vientos de 270 kilómetros por hora antes de tocar tierra en Acapulco. Ambos eventos ocurrieron durante años con presencia de El Niño, destacando el potencial catastrófico de este fenómeno.

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Sequías y variaciones climáticas

Además de los huracanes, las anomalías asociadas a El Niño pueden afectar los patrones de lluvia en México. Domínguez señaló que, una vez establecido el fenómeno, el centro y sur del país podrían experimentar menos precipitaciones de lo habitual durante el verano y el otoño, lo que podría derivar en condiciones más secas y cálidas.

Esto no solo aumenta el riesgo de sequías, incendios forestales y escasez de agua, sino que también altera el clima invernal, provocando lluvias en el norte de México. La experta enfatizó que estos cambios son parte de un patrón climático complejo que requiere monitoreo constante.

Incertidumbre sobre la intensidad y duración

Aunque algunos especialistas han hablado de un Súper Niño o Niño Godzilla, Domínguez aclaró que la intensidad exacta de El Niño en 2026 sigue siendo una incógnita. La mayoría de los modelos apuntan a una fase cálida, pero predecir su fuerza a largo plazo es difícil debido a la variabilidad natural de estos fenómenos, afirmó.

Históricamente, El Niño solía presentarse cada cinco o seis años, pero desde 2020, las fluctuaciones han variado entre dos y siete años, atribuidas en parte al cambio climático. Este factor también juega un papel crucial en la rápida intensificación de huracanes, como se observó con Otis en 2023, que pasó de tormenta tropical a huracán categoría 5 en solo 12 horas.

El papel del cambio climático

Domínguez subrayó que la crisis climática está exacerbando los efectos extremos de fenómenos como El Niño. Si con El Niño se forman huracanes más intensos, estos serán aún más poderosos que en décadas anteriores, advirtió. Además, el calentamiento global intensifica la ausencia de lluvias, haciendo que eventos climáticos ya existentes se vuelvan más severos y frecuentes.

La meteoróloga concluyó que es esencial estar preparados para estos escenarios, ya que la combinación de El Niño y el cambio climático representa un doble desafío para México en términos de gestión de desastres y adaptación ambiental.

¿Qué es El Niño?

El Niño forma parte de la oscilación climática El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), caracterizada por fases cálidas que calientan las aguas del Pacífico ecuatorial. Esto debilita los vientos y altera los patrones de lluvia a nivel global, causando sequías en algunas regiones y lluvias intensas en otras.

En México, sus efectos típicos incluyen veranos secos y cálidos, con riesgos de incendios y escasez hídrica, aunque también puede provocar lluvias invernales en el norte. La UNAM destaca que, en ocasiones, El Niño puede dar paso a La Niña, su fase fría, aunque no siempre ocurre de manera secuencial.

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En resumen, la anticipación de El Niño en 2026 pone en alerta a México por la posibilidad de huracanes intensos y alteraciones climáticas significativas, reforzando la necesidad de estrategias de prevención y adaptación frente a un entorno ambiental cada vez más volátil.